Representación de Mictlantecuhtli, Dios de los Muertos y Señor del Inframundo mexica. Foto: UNAM

Un muerto no puede ejercer derechos. Se lo impiden kilos de arena sobre su ataúd, la dificultad de firmar documentos si es un saco de cenizas o simplemente el placer de vivir en el más allá. Ve tú a saber. Pero en vida el muerto sí pudo manifestar —o no— qué quería hacer con el patrimonio que tenía cuando estuvo vivo.

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