Ingresos de periódicos en México: el negocio print vs. digital

Éramos muchos y parió la abuela, decían los antiguos para referirse a una situación difícil que, de súbito, se ponía peor. Eso ocurre con el coronavirus y los medios informativos: llegó a complicar más las cosas en un momento en que la industria ya la pasaba mal.

El coronavirus puso a las empresas de medios informativos contra la pared. No es una exageración: la crisis económica que provocará la nueva enfermedad agudizará la crisis que ya vivía la industria para adecuarse a la concentración de la inversión publicitaria en manos de Google y Facebook; la mayor competencia digital de nuevos y viejos protagonistas; el cambio de hábitos de los consumidores de noticias hacia formatos digitales y bajo demanda, y la reducción del presupuesto de publicidad oficial federal.

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Una multitud observa un accidente vial. Foto: Enrique Metinides

El escándalo y el sensacionalismo son gasolina para un público con instinto pirómano y encendedor en las manos. Eso que llamamos amarillismo es consecuencia de un mercado dispuesto a consumir sus historias rebosantes de morbo. Y es un termómetro del nivel de violencia y barbarie que una sociedad está dispuesta a soportar.

México es un país con la sensibilidad de una piedra, siempre sumergido en una realidad de violencia que se desborda y difumina la frontera entre el periodismo amarillista y el ¿periodismo serio? Tenemos tradición: Manuel Payno y Vicente Riva Palacio, dos intelectuales clave para entender el siglo XIX mexicano, publicaron en 1870 El Libro Rojo, un best seller que recopila en clave literaria asesinatos célebres desde la Conquista hasta el fin del Segundo Imperio. “El libro de la muerte”, le llamó Carlos Montemayor. 35 años antes de El Libro Rojo, otro pensador y jurista de primer orden, Carlos María de Bustamante, envió a la imprenta una detalladísima relación del asesinato brutal de Joaquín Dongo y diez familiares y empleados suyos en 1789. Periodismo y literatura con base “en la brutalidad, en la cárcel, en la codicia, en la miseria humana que se ha abatido sobre México”, recuperando a Montemayor.

En el siglo XX, las imágenes de crímenes, accidentes y catástrofes espectaculares se volvieron materia de museo y celebración artística. El fotógrafo Enrique Metinides es el mejor ejemplo: ¿quién puede negar el sentido estético en la fotografía de la escena mortal de Adela Legarreta, atropellada en 1979, o del cadáver carbonizado de Jesús Bazaldúa Barber suspendido sobre el tendido eléctrico en 1958? La obra periodística de Metinides, producida entre 1940 y 1993, se ha exhibido en Los Ángeles, Nueva York, Madrid y la Ciudad de México.

Con las redes sociales en internet lo negativo ha encontrado otra vía de difusión. Lo negativo, dice dice Jaron Lanier en Diez razones para borrar tus redes sociales de inmediato, es un ingrediente clave para crear adicción y generar la conexión constante de los usuarios a las redes. 

Por eso a nadie sorprenden las imágenes de violencia descarnada, hechos de sangre y atrocidades en las publicaciones que consideramos profesionales y éticas. Hay grupos editoriales que, diría un clásico, defienden determinados principios que si no nos gustan pueden ofrecernos otros, como Grupo Reforma con su tabloide Metro, la Organización Editorial Mexicana con La Prensa y muchos segmentos de los noticieros de ForoTV.

Policías y una multitud de curioso alrededor del cuerpo de una persona sin vida. Foto: Enrique Metinides

Esta tradición sensacionalista debería alertarnos sobre la necesidad de acudir en sociedad al diván del psicoanalista. Aunque es seguro que esa consulta clínica no detendrá la espiral de barbarie mediatizada que comenzó en Uruapan la madrugada del 7 de septiembre de 2006, la maldita noche cuando un grupo criminal arrojó cinco cabezas de cuerpos decapitados en un bar de esa ciudad de Michoacán. Desde entonces acudimos a una secuencia de horror donde el nuevo suceso es más impactante y desmoralizador que el anterior, un juego propagandístico de los grupos criminales que se reproduce en medio de las múltiples violencias cotidianas que sufre México. 

Desde una mirada antropológica, hay violencias que debemos conocer (ver, oír, palpar) para formarnos un criterio sobre su existencia y reflexionar y concluir si queremos diseñar estrategias y políticas públicas para combatirlas y erradicarlas. Existen violencias “recurrentes” cuya difusión puede formar una denuncia del incumplimiento de autoridades y sociedad para atenderlas y existen otras violencias cuya exhibición sólo fomenta el morbo, la indignidad y el escarnio de sus protagonistas y sus familiares.

Existen también violencias “nuevas” cuya difusión es obligada. De inmediato me viene el recuerdo, de tantas violencias acumuladas en este México, del primer caso de un ataque armado en una escuela, ocurrido en el Colegio Americano del Noreste en 2017, que marcó un hecho inédito y representó un nivel de violencia nunca visto en el país. El filósofo Slavoj Žižek considera que para comprender plenamente la violencia sexual, por ejemplo, “es necesario que nos sintamos conmocionados, incluso traumatizados por ella; si nos limitamos a un conocimiento epidérmico estaremos haciendo lo mismo que quienes llaman a la tortura ‘técnica de interrogatorio mejorada’, o a la violación ‘práctica de seducción aumentada’. Para vacunarnos contra algo debemos probarlo; si no, acabaremos comportándonos como progres tan bien intencionados como ilusamente protegidos por una burbuja irreal”.

Multitud de curiosos alrededor de un automóvil involucrado en un accidente de tránsito. Foto: Enrique Metinides

Pero la línea es muy delgada entre la denuncia contra la violencia y la construcción a través de los medios de una realidad que incentiva la venganza y da argumentos a quienes tienen el poder de castigar, como advierte Eugenio Raúl Zaffaroni, jurista y ministro de la CIDH. Entre las muchas cosas que es el periodismo también es una herramienta de formación educativa. “Todo lo que sabemos o creemos saber sobre criminología lo aprendimos de los medios”, dice Zaffaroni. 

Dos hechos recientes reflejan nuestra paradoja. A la exhibición perversa en la prensa amarillista del cuerpo de Ingrid Escamilla, asesinada presuntamente por su pareja sentimental, siguió la profusión de detalles sobre el asesinato de la niña Fátima y los supuestos motivos de sus perpetradores, promovido por una fiscalía ansiosa de demostrar que funciona y la simpatía de muchos medios “serios” dispuestos a propagar el horror.

Fernando Benítez, maestro del periodismo en México, afirmaba que los medios debían servir de escuela para quienes no tenían la posibilidad de ir a la escuela. Y no hay quien pueda decir que en los medios trabajamos las personas más preparadas y formadas para asumir la responsabilidad de informar con ética y profesionalismo en este México amarillista.

Este artículo originalmente se publicó en El Economista el 23 de febrero de 2020.

Publicaciones impresas en la Ciudad de México, el 2 de marzo de 2020. Foto: JSG

El contexto para la producción de periódicos en México está lleno de nubes negras. Y la difusión del coronavirus Covid-19 empeoró cualquier pronóstico. Las consecuencias todavía son imprevisibles, pero cuatro diarios en Puebla ya suspendieron sus ediciones impresas, lo mismo que el popular La Sirena de Sinaloa.

“Vas a ver menos periódicos, más libros en el iPad”, dijo el empresario Miguel Rincón Arredondo a la revista Forbes en su portada de marzo. La predicción quizá debió tomarse como advertencia, porque está a punto de hacerse realidad. Bio Pappel, de Rincón Arredondo, es el principal fabricante de papel para periódico en México y el lunes anunció un aumento de 25% a los precios de este producto. El anuncio es otra nube negra sobre la industria de los periódicos, tan negra como el humor involuntario de Forbes, que llamó al empresario “El sembrador de optimismo”.

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Con la entrada en vigor de una normativa que prohíbe la entrega de bolsas de plástico en comercios de la Ciudad de México hubo quienes vieron el regreso de los cucuruchos de papel para transportar las compras y, en consecuencia, una mayor necesidad de papel periódico. El razonamiento sugiere, asimismo, una mayor circulación de periódicos, […]

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Business Insider México comenzará a publicar contenido para el mercado mexicano a partir del 4 de febrero de 2020, de acuerdo con Mediasurf, la compañía de mercadotecnia que encabezará las operaciones de este sitio de noticias de negocios y tecnología. Business Insider es un medio de la lista de disruptores digitales, que se incorporó al ecosistema […]

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MXPlay, el Netflix de los medios públicos de México.

¿Sabía usted que existe un sitio y una aplicación que se llama MXPlay y que le dicen “el Netflix de los medios públicos”? Fue lanzada en noviembre de 2018. Incluye contenidos en vivo de Canal 14 y Canal Once, documentales, series y cápsulas del Instituto Mexicano de la Radio (Imer). La idea es extraordinaria y el nombre genial, pero la plataforma es muy pobre.

El sitio del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPREM) invita a descargar la app en los sistemas operativos iOS y Android, pero no está plenamente desarrollada. Su dominio en Internet no es amigable. El acceso a las producciones de la TV pública es gratuito, pero quien visite la plataforma desde el extranjero debería pagar una suscripción. Previamente, el contenido tendría que ser muy atractivo.

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Creo que estos cuatro gráficos ilustran el estado de la industria periodística de México al cierre de 2019: 1. reducción del negocio de los periódicos impresos por circulación y publicidad frente a sus versiones digitales, que crecen a un ritmo insuficiente para servir de compensación; 2. recortes de personal en todo el país, sostenidos desde […]

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El periodista Javier Moreno Barber, director de El País América, entrevistado en su oficina en la Ciudad de México. Foto: JSG

Al periodista Javier Moreno Barber le tocó ser quien apagara la luz de la edición de papel del periódico El País en México y Argentina, las dos últimas ediciones impresas de esa emblemática cabecera española en el continente americano. “Yo lo veo más bien como encender la luz de una nueva época, la digital. Y de hecho, si se miran las cifras, estamos apagando poco”, dijo Moreno Barber, director de El País América, entrevistado en su oficina en la Ciudad de México.

El 27 de noviembre, El País anunció la terminación de su negocio de papel en América para concentrar sus esfuerzos en el formato digital. La última edición impresa tendrá fecha del 31 de diciembre de 2019. En contraparte, el diario abrió 14 plazas nuevas para fortalecer su presencia web en español, con tareas que revelan sus prioridades periodísticas y digitales: corresponsal en la frontera, reportero especializado en economía y finanzas y otro, en medio ambiente; expertos en video y narrativas multimedia. Al concluir el reclutamiento, el diario tendrá 34 periodistas en su centro de operaciones de la Ciudad de México. “Realmente es ahí, en digital, donde vemos que vamos a hacer el mejor periodismo y el mejor servicio a las sociedades en América”, dijo.

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Un ciudadano observa las portadas de los periódicos del 22 de mayo de 2019, en un puesto de revistas de la Ciudad de México. Foto: José Soto Galindo

Para nadie es un secreto que los periódicos se encuentran en aprietos económicos. Son muchos los factores del malestar y son muchos los años que llevan capotéandolos sin encontrar una solución de fondo. Esa solución no llegará pronto y tampoco llegará desde las vías conocidas y explotadas por la industria. Datos de la consultora internacional PwC para México, contenidos en su Global Entertainment & Media Outlook 2019-2023 (GEMO) distribuido en julio pasado, muestran un descenso acelerado de los ingresos por circulación de periódicos impresos y publicidad, a la par que los ingresos generados por sus versiones digitales y su respectiva publicidad aumentan a una velocidad que tomará más de dos décadas para compensar las pérdidas del negocio tradicional.

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Imagen de la serie Tlatelolco: la plaza en movimiento, un podcast coproducido por Spotify, Cultura UNAM y la revista Rolling Stone para celebrar el 50 aniversario del movimiento estudiantil de 1968 en México. Foto: Cortesía Spotify

El podcasting en México está bien vivo. Se evidencia en la oferta de contenido y en los datos de industria: según la consultora PwC México, en el país hay 12 millones de consumidores de podcasts y contando y en 2018 registró casi 10 millones de dólares en inversión publicitaria (unos 200 millones de pesos, sí).

A partir de información contenida en el Global Entertainment & Media Outlook 2019-2023 de PwC México —a mi gusto el reporte de la industria de medios más completo distribuido en México—, enlisto 5 datos sobre podcasts en México en 2019. Más abajo recupero algunas noticias sobre este formato de contenido y, hacia el final del post, ofrezco una selección de podcasts mexicanos que estoy escuchando.

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