Momento del juego de ida en el estadio Jalisco de la final entre Atlas y Pachuca, el 26 de mayo de 2022. Foto: José Soto Galindo

El jueves fui a ver el juego de Atlas contra Pachuca en el Jalisco. Para ingresar al estadio tuve que dar mi consentimiento para el tratamiento de distintos datos personales, entre ellos datos biométricos, que pueden considerarse sensibles por sus características únicas e irremplazables. No tuve opción: era encuerarme en términos de autodeterminación informativa o perder la oportunidad de apoyar al equipo en el estadio.

La entrega obligatoria de datos biométricos, además de otras piezas de información personal, es la respuesta de los administradores del futbol profesional de México para erradicar la violencia en los estadios, luego de la golpiza de espanto del 5 de marzo en el estadio Corregidora, de Querétaro, ante una policía que no ejerció autoridad.

Como consecuencia, todos los aficionados que asistan a un estadio de futbol seremos fichados por las empresas dueñas de los clubes. El nombre del programa se llama Fan ID y se espera que en julio esté implementado para el ingreso a todos los estadios de la liga.

Para el ciudadano es un tómalo o déjalo. No tiene más opción. Así que era eso, entregar mis datos personales a Grupo Orlegi, propietario del Atlas, o perderme el juego de un equipo que ha protagonizado apenas tres finales en 23 años. Fui a la final de 1999 en el Jalisco; la de 2021 la vi por televisión. Ahora no quería perderme la opción del estadio.

Los datos personales exigidos por FanID son:

1. Fotografía de mi rostro para digitalizar las características de mi cara y construir mi biometría facial.

2. Fotografía por ambos lados de mi credencial de elector (INE), uno de los dos únicos documentos permitidos en el programa Fan ID: el otro es el pasaporte.

Paréntesis: ni la credencial del INE ni el pasaporte son documentos obligatorios. El primero se solicita para ejercer derechos políticos y electorales; el segundo, para salir del país. El ciudadano decide si quiere o no tramitarlos.

3. Nombre completo, fecha de nacimiento, sexo, domicilio y correo electrónico.

4. Número de teléfono móvil. El registro del Fan ID se realiza desde un teléfono móvil, lo que obliga a activar la cámara y permitir notificaciones a través de SMS.

En el aviso de privacidad de Grupo Orlegi, el documento fundacional de la relación de privacidad con los titulares de los datos:

1. Orlegi no informa cuándo caduca mi consentimiento para el tratamiento de mis datos, lo que significa que el tratamiento puede ser eterno. En el proyecto de la ministra Piña Hernández sobre el padrón de usuarios de telefonía móvil, aprobado en abril, se advierte que en el caso de que se justificara un tratamiento intensivo de datos biométricos —como el que propone la Liga MX— éste debe ser limitado a “un tiempo no superior al necesario para la finalidad para la que se almacenan”.

2. Orlegi puede autorizar o no mi derecho de cancelación (mi derecho de que mis datos sean borrados). “No será posible atender su solicitud y cancelar sus datos personales en forma inmediata cuando dicho tratamiento tenga como propósito cumplir con una obligación derivada de una relación jurídica”. ¿Cuál es esa relación jurídica y cuándo termina? Imposible saberlo con el aviso de privacidad.

Paréntesis: cancelación y oposición son dos de los cuatro derechos fundamentales en la protección de datos personales, conocidos por el acrónimo ARCO de “acceso” (conocer qué datos se tienen de mí), “rectificación” (corregir o actualizar mis datos), “cancelación” (solicitar que sean borrados) y “oposición” (retirar el consentimiento). Nótese que no existe el derecho para evitar el registro del dato personal, lo que haría más sencillo todo. 

3. Orlegi puede modificar su aviso de privacidad en cualquier momento sin comprometerse a notificar a los titulares de los datos. O sea, Orlegi puede tener nuestros datos biométricos, nuestro teléfono móvil, enviarnos notificaciones por SMS y por correo electrónico, pero no tendrá la generosidad de informarnos si algo cambia en un contrato fundamental vinculado con nuestros derechos humanos.

El Fan ID es una arbitrariedad del tamaño de todos los estadios de futbol juntos. Es una invasión innecesaria a nuestra vida privada, que abre riesgos inconmensurables ante un posible mal uso de nuestros datos personales.

Un bicampeonato del Atlas no vale ese abuso.

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