Logotipos institucionales de la Cofece, el IFT y la CRE. Collage original de El Economista

Morena lo hace de nuevo. Su equipo legislativo, con mayoría y basta capacidad de negociación, ha hecho una propuesta para fusionar a tres organismos reguladores en una nueva institución, el Inmecob. Entre los principales argumentos está el de siempre en el régimen de Morena: la austeridad, la reducción del gasto público, como supuesta y única vía para la eficiencia administrativa. De prosperar la iniciativa, el resultado será un Frankenstein de brazos muy cortos.

La idea de Morena, presentada por el senador Ricardo Monreal Ávila, es concentrar las tareas de las autoridades de competencia económica (Cofece), de telecomunicaciones y radiodifusión (IFT) y de energía (CRE) en el Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (Inmecob). El organismo resultante deberá regular la competencia económica en los mercados de:

  • telecomunicaciones
  • radiodifusión
  • energía
  • Más todo lo demás: consumo, manufactura, minería, construcción, economía digital, contenidos, audiencias, neutralidad de red…

La iniciativa señala que el presupuesto integrado anual de la Cofece, el IFT y la CRE es de 2,300 millones de pesos en 2020; con la fusión se provocaría una reducción de 21% (unos 500 millones de pesos anuales), a 1,800 millones de pesos.

¿Ese presupuesto sería suficiente para un organismo regulador con las responsabilidades que le asigna la iniciativa de Morena? Por supuesto que no. Los organismos reguladores deben hacer las cosas rápido y bien, que no dejen lugar a dudas sobre su autoridad y sobre la equidad con la que vigilan y controlan a los mercados y a sus protagonistas. Deben contar con saberes económicos y jurídicos superiores a los de los actores privados y con una capacidad suficiente para defender sus decisiones en tribunales.

Según la iniciativa, el nuevo organismo tendría que hacer muchas cosas con muchos menos recursos que la Cofece, el IFT y la CRE juntos. Las eficiencias no deben basarse en hacer más con menos, sino en hacer bien lo que se tiene que hacer.

En términos generales no es mala idea caminar hacia una fusión de organismos reguladores. Estas autoridades fueron creándose de la mano de la apertura de la economía de México, para atender momentos históricos, y ahora tenemos de todo en la cancha federal. Algunas autoridades tienen características y objetivos, si no parecidos, sí paralelos que pueden crear conflictos competenciales, y hay otras cuya fusión parecería natural.

Pero la iniciativa de Morena no busca la eficiencia, por ejemplo, fusionando autoridades más afines como las de protección de los consumidores del comercio (Profeco) y de los servicios financieros (Condusef). No: la iniciativa va a sectores neurálgicos con protagonistas de una fiereza bárbara y extrema diversidad biológica, como América MóvilPetróleos Mexicanos (Pemex)SoftbankAeroméxico o los taxistas del aeropuerto.

Más que contribuir a la eficiencia y a la austeridad, la iniciativa de Morena debilitará las estructuras regulatorias que ya existen en sectores estratégicos con la creación de un monstruito hecho con pegostes y unos brazos bien chiquitos para abarcar todo lo que se pretende que abarque.

Este artículo originalmente se publicó en El Economista el 10 de junio de 2020.

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