Paulo Mendes Mandrake es el más grande detective privado de Brasil. Bon vivant, mujeriego y cínico de libro de texto. Tiene las mejores conexiones en el mundo criminal. Y aunque sus casos muchas veces involucran a lo más granado del crimen organizado, bicheiros, proxenetas y corruptos de toda clase, nunca enfrentó una hidra como la que desde hace tres años relaciona a políticos, funcionarios públicos y empresarios. Esa hidra se llama Lava Jato —por el negocio de lavado de autos desde donde se desarrollaba la trama criminal— y varias cabezas desprendidas que han gestado nuevas tramas de corrupción y deslealtad; que ya echaron a una presidenta del cargo (y tienen en la mira al sucesor), y que han escupido sus gusanos a 10 países de América Latina, incluido México.

Ni al propio Rubem Fonseca —uno de los mejores escritores de Brasil, que creó al detective Mandrake, que ficcionó los motivos del suicidio de Getúlio Vargas y que evidenció los métodos embaucadores de los televangelistas y la desigualdad y la hipocresía económica de Brasil— pudo habérsele ocurrido trama más rebuscada y macabra como la del Lava Jato y su extensión latinoamericana, el caso Odebrecht. Si la literatura de Fonseca retrata las atmósferas de la sociedad brasileña, desde la más depauperada a las excrecencias de la alta alcurnia, el Lava Jato y sus derivaciones deconstruyen el fresco para entregar verdaderos monstruos de carne y hueso. O como dice el cliché: la realidad supera a la ficción.

ODEBRECHT EN ECONOMICÓN: Los pagos de Odebrecht en 10 países de América Latina

Eduardo Cunha es un ejemplo estupendo: evangelista explícito y líder de un partido político que cabildeaba para empresarios, fue el presidente de la Cámara de Diputados de Brasil hasta que sus habilidades dejaron de ser relevantes para la ambición política del grupo de Michel Temer. La última tarea de Cunha fue diseñar el mapa de ruta para hacerle un juicio político a Dilma Rousseff y condenarla con la expulsión de la Presidencia de Brasil. Cuando perdió la protección política y el juez Sérgio Moro, un comisario implacable y responsable de las investigaciones del Lava Jato, logró el aval del Supremo Tribunal Federal (el equivalente a nuestra Corte Suprema) para retirarle el fuero como legislador, Cunha fue procesado por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal. Purga condena de 15 años de prisión.

El escándalo más reciente involucra al propio Temer, ex aliado y ex vicepresidente de Rousseff. Temer es sospechoso de negociar la compra del silencio de Cunha a través de Joesley Batista, el presidente de la mayor procesadora de carne del planeta, JBS.

La operación Lava Jato cumplió tres años en marzo y, al ritmo que lleva, quedarán pocos políticos profesionales sin cargos judiciales que puedan hacerse cargo de la administración pública de Brasil. La suma de personas condenadas por la justicia va en 118.

ODEBRECHT EN ECONOMICÓN: El trabajo de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) sobre Odebrecht

La historia tendría una repercusión limitada a una jurisdicción particular de no ser porque entre sus protagonistas se encuentran los máximos ejecutivos de la mayor constructora de América Latina, Odebrecht, que negociaron con los fiscales un acuerdo de delación premiada que ha salpicado a presidentes en activo y retirados, funcionarios de primer nivel y líderes de empresas públicas, desde Juan Manuel Santos, de Colombia; Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Henrique Capriles, de Venezuela; los ex mandatarios Ollanta Humala, Alan García y Alejandro Toledo, de Perú, y el mexicano Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex y señalado por Hilberto Mascarenhas, adscrito a la oficina de sobornos de Odebrecht, de haber recibido 5 de los 10.5 millones de dólares que la constructora pagó en México entre el 2012 y el 2014.

Y como Mandrake, tampoco los detectives literarios de estas tierras —Filiberto García (de Rafael Bernal), Héctor Belascoarán Shayne (de Paco Ignacio Taibo II) o Eugenio Casasola (de Bernardo Esquinca)— han mostrado experiencia con hidras de corrupción como la brasileña. Pero no perdamos la esperanza: en ocasiones la ficción puede superar a la realidad.

* La imagen que ilustra este post, original de Ojo Público, lleva al trabajo de la organización peruana sobre Lava Jato y todas sus implicaciones en América Latina. Muy recomendable.

** A Rubem Fonseca lo publica en México la editorial Cal y Arena. Entretenimiento garantizado.

Este artículo se publicó originalmente el 4 de junio de 2017 en El Economista.

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