Noam Chomsky conversa con Andrés Manuel López Obrador. Foto tomada de la cuenta de Twitter de AMLO @lopezobrador_

Ahora que la prensa en Estados Unidos ha estado comparando a Andrés Manuel López Obrador con Donald Trump debido al “populismo”, un término que pusieron de moda el ex presidente estadounidense Barack Obama y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, es necesario aclarar las diferencias entre ambos y también las peligrosas similitudes que México padece al ser un estado subsidiario de Estados Unidos.

En marzo de 2018, Noam Chomsky y AMLO se reunieron en Hermosillo, Sonora. “Fue un placer conversar largamente y con profundidad con Noam Chomsky, uno de los intelectuales más destacados del mundo”, dijo López Obrador en su cuenta de Twitter (@lopezobrador_) después de su encuentro con el académico del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

“Yo me reúno con intelectuales, me reúno con gente de la academia, Chomsky es uno de los mejores teóricos de la actualidad en el mundo. Una gente de mucho respeto”, dijo AMLO a la prensa, como informó Proceso. “He leído sus textos, o sea a lo mejor otros candidatos no lo han leído, yo se los recomendaría porque los que tienen que ver con los cuestionamientos, precisamente, al gobierno soviético durante la Guerra Civil española”. AMLO y Chomsky tienen afinidades ideológicas y Chomsky se ha pronunciado a favor del tabasqueño en varias ocasiones.

“No puede votar por ningún candidato en México, pero definitivo fue una reunión de simpatías mutuas”, dijo AMLO tras el encuentro. “Es alguien admirable por su lucidez, demuestra que no importa la edad que se tenga, es uno de los hombres intelectuales más lúcidos del mundo”.

Portada del libro Noam Chomsky. Optimismo contra el desaliento. Entrevistas de C.J. Polychroniou.

Optimismo contra el desaliento. Sobre el capitalismo, el imperio y el cambio social (Ediciones B, 2018) es un libro que reúne una veintena de entrevistas a Noam Chomsky realizadas por el periodista de la agencia Al Jazeera y experto en ciencias políticas C.J. Polychroniou y que fueron publicadas entre 2013 y 2016 en el portal Truthout.

Las entrevistas, desde luego, se enfocan en el Estados Unidos actual, donde temas como la salud pública, la educación, la crisis económica producida por las guerras y la crisis antimigrantes ha llevado al país más poderoso del mundo a abrazar la ultraderecha en un contexto de violencia sin precedentes.

Sobre la economía capitalista “arquetípica” que representa Estados Unidos y contra la que ha despotricado a lo largo de su trayectoria, Chomsky afirma en el libro:

“Tenemos que pensar por un momento esto: Cada vez que hay una crisis, se recurre al contribuyente para que rescate a los bancos y a las principales instituciones financieras. Si tuvieras instaurada una economía capitalista de verdad, eso no sería lo que ocurriría. Los capitalistas que hicieran inversiones arriesgadas y fracasaran se verían barridos del mapa. Pero los ricos y poderosos no desean un sistema capitalista. Lo que quieren es el control de un Estado niñera en el que cuando tengan problemas les rescate el contribuyente”.

En cuanto a la concentración de la riqueza de un reducido número de personas, lo que produce el empobrecimiento de muchas otras, Chomsky afirma:

“La concentración de riqueza lleva naturalmente a la concentración de poder, que a su vez traslada a la legislación el favorecimiento de los intereses de los ricos y poderosos, con lo que se incrementa todavía más la concentración de poder y riqueza. Diversas medidas políticas, como la política fiscal, la desregulación y las reglas para la administración empresarial, están diseñadas para incrementar la concentración de riqueza y poder. Y esto es lo que hemos estado viendo durante la era neoliberal.

“Es un círculo vicioso en constante evolución. El papel del Estado es proveer seguridad y apoyo a los intereses de los sectores privilegiados y poderosos de la sociedad, mientras que al resto de la población se la abandona para que experimente la realidad brutal del capitalismo. Socialismo para los ricos, capitalismo para los pobres”.

Muy a la manera del filósofo, este libro no es del todo desalentador. Gracias a la lucidez de Chomsky, podemos vislumbrar luz al final del túnel: “Tenemos dos opciones. Podemos ser pesimistas, abandonar y contribuir a que ocurra lo peor sin vuelta atrás. O ser optimistas, atrapar las oportunidades que sin duda existen y contribuir, tal vez, a que el mundo sea un lugar mejor. No es una elección demasiado difícil”.

Ojalá que esa esperanza también nos alcance en México y en todo América Latina. Y ojalá que pronto, Chomsky, quien probablemente sea el intelectual más conocido y querido de nuestro tiempo, emita su opinión sobre nuestras elecciones.

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