Emilio Azcárraga Jean, presidente y director general de Grupo Televisa, admitió en una entrevista publicada este noviembre que la competencia de la televisión satelital de Dish, un servicio de MVS con el apoyo administrativo de Telmex de Carlos Slim, obligó a los demás actores del sector a ofrecer mejores servicios, incluido el servicio de Sky del propio Televisa. Rescato una cita de Azcárraga Jean sobre la apertura a la competencia, tomada de la entrevista citada, que realizó Alberto Bello para la edición 1,103 de la revista Expansión: “En el momento en que tienes un negocio de video que Telmex está cobrando y distribuyendo… pues es un negocio de video. Y el señor (Joaquín) Vargas (dueño de MVS) está dando ahí la cara pero el señor Slim cobra, el señor Slim vende. Anuncian inclusive su paquete completo entre Dish, con teléfono y todo. Creo que Dish (de MVS, en alianza para la facturación con Telmex) ha hecho bien, da un servicio. Ha beneficiado a que Sky (de Televisa) dé un mejor servicio, ha beneficiado a que las cableras den un mejor servicio y a que más gente tenga a TV de paga a un mejor precio”.

Entonces, ¿una tercera cadena nacional no haría lo mismo en el sector de la televisión abierta, dominada por dos actores: Televisa y TV Azteca? ¿Liberar contenidos, redistribuir publicidad, diversificar la opinión informativa? ¿En otras palabras: dar un mejor servicio? Ese es precisamente uno de los puntos que la competencia teme de América Móvil en México, que ha dado infinitas señales de su interés por ingresar al segmento. Los competidores temen que se viole el título de concesión de Telmex, propiedad de Carlos Slim Helú, en el que expresamente se le prohíbe “explotar, directa o indirectamente, ninguna concesión de servicios de televisión al público en el país”.

Pero Emilio Azcárraga confunde en sus declaraciones el término técnico “video” con el término técnico “televisión”, muy poco claro en 1990, cuando se realizó la modificación del título de concesión a la recién concesionada Teléfonos de México. En el título de concesión de Telmex jamás aparece el concepto “video” por sí mismo, sino como “videoconferencia”, lo que en tiempos de la comunicación digital comprenderíamos como lo que Skype de Microsoft o Facetime de Apple ofrecen con software soportado en internet, o servicios empresariales como los de Cisco. Y “videotelefonía”, que hoy vendría a ser lo mismo.

Sobre televisión, el título de Telmex dice en el párrafo tercero de la sección 2.2. Control Mayoritario de Acciones por Mexicanos: "Las personas físicas o morales concesionarias de estaciones de radio y televisión de cualquier modalidad en la República Mexicana, o que en forma directa participen en la radiodifusión, no podrán ser, directa o indirectamente, accionistas con voz y voto de Telmex.” Y se agrega en el Capítulo 1, sobre el Servicio de concesión de señales: “El servicio concesionado de conducción de señales no comprende los siguientes servicios: a. La conducción de señales de televisión a empresas que las difundan al público, que se requerirá de una autorización específica de La Secretaría, lo cual no es extensivo a la conducción de señales de imagen como videoconferencias y videotelefonía”.

Sigue en el Capítulo 1, sobre la Distribución de Señales de Televisión:

“La distribución de señales de televisión consiste en un servicio de telecomunicación que se realiza en un sentido a varios puntos de recepción simultáneamente.

“Telmex, previa autorización de La Secretaría, podrá distribuir señales de televisión a través de su red a empresas autorizadas para prestar servicios de televisión al público, en los términos de las leyes aplicables.

“Telmex no podrá explotar, directa o indirectamente ninguna concesión de servicios de televisión al público en el país.”

Por eso es relevante la declaración de Azcárraga Jean, pues se trata de una aceptación implícita, quizá no reflexionada, de que un nuevo competidor en la televisión abierta de México podría acelerar la oferta para los consumidores y los anunciantes.

América Móvil quiere participar en la televisión abierta de México, pero antes de que la autoridad regulatoria pueda darle permiso para operar en ese segmento debe cumplir con los acuerdos del Acuerdo de Convergencia de 2006, condiciones análogas a las exigidas a Televisa al comprar Iusacell y que Azcárraga Jean confunde con “regulación asimétrica”: portabilidad, obligaciones sociales y Convenio Marco de Interconexión, en el caso de Telmex.

En el caso de Televisa, las condiciones del regulador fueron la separación de los equipos directivos de Televisa y TV Azteca de la operación de Iusacell, la inclusión de proveedores de contenido de TV restringida en sus paquetes comerciales y la aceptación de la licitación de una tercera cadena de televisión nacional.

Para que llegue el Día D de Telmex en la competencia de televisión en México sólo falta la definición (y aceptación) del Convenio Marco de Interconexión, que se encuentra aún en revisión entre la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) y la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).

Aunque tampoco hay que descartar los temas jurídicos sobre las inconformidades de Telmex a las declaraciones de dominancia que le impuso la Comisón Federal de Competencia en distintos mercados.

Pero las declaraciones de Azcárraga Jean dan luz de lo que el debate significa. Y vuelvo a recuperar: “Creo que Dish ha hecho bien, da un servicio. Ha beneficiado a que Sky dé un mejor servicio, ha beneficiado a que las cableras den un mejor servicio y a que más gente tenga a TV de paga a un mejor precio”. Entonces, ¿un tercer competidor en la televisión abierta no haría lo mismo? ¿Aunque ese competidor lo encabece América Móvil?

Se trata de Emilio Azcárraga y las definiciones asimétricas: un poco como “Sí, pero no”.

Este artículo se publicó en El Economista el 13 de noviembre de 2012.

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