Como condición de volvernos ciudadanos transparentes, la racionalidad económica que padecemos nos incita a participar en una gran plaza pública en actividad permanente. A través de las redes sociales consumimos ideas, opiniones e informaciones y expresamos estados de ánimo, inconformidades y desahogos. También nos erigimos en un tribunal digital que dictamina sobre conductas públicas y Read More

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