Telcel, AT&T y los responsables de las llamadas telefónicas contra AMLO.

El Tribunal Electoral declaró improcedentes los seis recursos de apelación de Telcel y AT&T de México para negarse a revelar los nombres y domicilios de sus clientes que realizaron miles de llamadas telefónicas contra Andrés Manuel López Obrador. Las compañías argumentaron que entregar la información supondría una violación a la ley. Es curiosa su postura, pues durante 2017, al amparo de la ley de telecomunicaciones que obliga a las operadoras a colaborar con las autoridades de seguridad, procuración y administración de justicia, Telcel no puso reparos para entregar información de sus clientes y accedió a los 6,293 requerimientos que le hicieron entidades que incumplían la norma (tener un acuerdo en el DOF que acreditara al responsable de gestionar esas solicitudes); AT&T respondió a 91 requerimientos de autoridades incumplidas. 6,384 solicitudes satisfechas fuera de norma, según datos obtenidos por este reportero a través de solicitudes de transparencia. Seguir leyendo

Guillermo González Camarena, en su despacho. Foto de Jorge Terre Oliva.
Guillermo González Camarena, en su despacho. Foto de Jorge Terre Oliva / CC BY-SA 4.0

El ingeniero Guillermo González Camarena fue un mexicano afortunado: nació en una familia con capacidad económica que le permitió desarrollar su potencial creativo, al grado de crear un sistema de televisión a color (a los 23 años registró la patente 40235 en México y, un año más tarde, en Estados Unidos, en 1941, con el título de “Adaptador cromoscópico para aparatos de televisión”), contar con la primera concesión de televisión en México (Canal 5, XE1GC; hoy, XHGC), componer canciones, tocar el piano, el violín y la armónica y practicar la astronomía. Su genio lo evidenció desde muy niño y “el dinero que le daban sus padres el domingo lo gastaba en comprar cables, pilas, focos, bulbos, los componentes electromecánicos que se requerían para construir la reina de los gadgets de moda en ese entonces: la radio”. Ayudó que su madre, Sara Camarena Navarro, “reconociera su dedicación, sus habilidades manuales y aceptara su cuasimanía por inventar artefactos”. Sara Camarena, hija del exgobernador de Jalisco, Jesús Leandro Camarena (1875-1876 y 1877-1879), “nunca intentó reprenderlo cuando se olvidaba de tomar sus alimentos en el comedor familiar, como le sucede a cualquier buen aprendiz de brujo, y, en cambio, le llevaba a aquel sótano de la calle de Havre un almuerzo suculento, al cual Guillermo no habría de resistirse”. Guillermo compartía el sótano de Havre 74, de la colonia Juárez, con otra figura cultural mexicana, su hermano pintor y muralista Jorge González Camarena. El emprendimiento también fue una característica de su padre, Arturo Jorge González Pérez, fundador de la fábrica de mosaicos Hércules, un distintivo de las viejas calles de Guadalajara por su trazo de cuadros rojos y blancos, pionero en el aprovechamiento del aserrín para la construcción de hojas de conglomerado y, si no lo hubiera alcanzado la muerte en 1923, habría sido el representante comercial en México de la compañía fotográfica Kodak. (Todas las citas las tomé del libro Fábrica de colores. La vida del inventor Guillermo González Camarena, publicado por Carlos Chimal en 2017 bajo los sellos del FCE, la SEP y el Conacyt para la colección La Ciencia para Todos). El ingeniero Guillermo González Camarena fue un mexicano honesto, generoso y comprometido, que utilizó su potencial individual para mejorar las condiciones de quienes lo rodeaban.

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