La red social de Donald Trump. Ilustración original de Nayelly Tenorio

Donald Trump se ha vuelto como Lord Voldemort: es la persona que no debe ser nombrada pero que todos saben —o lo niegan— que está recuperando fuerza, reagrupando viejos aliados y construyendo un nuevo ejército demoniaco para volver al poder.

El republicano Donald Trump perdió contra el demócrata Joe Biden en las elecciones de 2020, cuando buscaba permanecer otros cuatro años en la Presidencia de Estados Unidos, y fue desterrado de la prensa tradicional y de las redes sociales digitales principalmente por la revuelta que sus seguidores protagonizaron en el Capitolio el 6 de enero de 2021, 14 días antes de dejar el cargo.

Pero Donald Trump, como el Señor Tenebroso de Harry Potter, dispersó muchos horrocruxes con partes de su alma para resucitar políticamente. Recuerden aquella vieja ley de la política profesional: ningún político está muerto hasta que realmente entra al ataúd.

Trump fracasó en su búsqueda de la reelección pero logró 10 millones de votos más que en las elecciones que lo llevaron a la Casa Blanca. Conquistó a más personas negras e hispanas. Por segmentos de edad, retuvo la proporción de votantes menores de 29 años y mayores de 45 años; para la franja de en medio, la de 30 a 44 años, el porcentaje creció de 41% a 46%. Y no menos importante: aumentó la proporción de votantes con más ingresos económicos.

Hay planetas que se alinean a su favor, como la conquista del republicano Glenn Youngkin de la gubernatura de Virginia esta semana, promoviendo el espíritu de Trump del Make America Great Again (MAGA).

Si Trump fuera un activo financiero, los inversionistas estarían locos por comprar sus acciones. 

El rey del reality show, el outsider de la política profesional, muy probablemente será candidato presidencial el 5 de noviembre de 2024 si ningún proceso judicial lo inhabilita. 

Tiene dinero y tiene tiempo para pulir o reconstruir su estructura electoral donde haga falta. Pero —como a Voldemort— le falta algo imprescindible: retomar presencia, recuperar corporeidad, hacerse nuevamente visible.

Si el ecosistema corporativo le cerró los micrófonos, él mismo está creando nuevos medios para darse voz, su propia radio para el futuro Hitler. Como buen outsider, encuentra los huecos del sistema para infiltrarse y prosperar.

Trump se ha vinculado en la bolsa de valores con un vehículo financiero que le permitirá obtener recursos para desarrollar su propia red social en línea. La bautizará como Truth Social.

Técnicamente a este vehículo se le llama SPAC (Empresas de Adquisición de Propósito Especial, por su sigla en inglés) y tiene el nombre de Digital World Acquisition Corp. Fue puesto en el mercado el 20 de octubre y desde entonces ha crecido su valor 550%.

La idea de Trump y de su equipo es “hacer frente a la tiranía de las grandes compañías tecnológicas”. 

La estrategia va a llegar a buen puerto. Recuerden lo qué pasó con Andrés Manuel López Obrador después de 2006. El veto implícito que sufrió en los medios le obligó a crearse sus propios canales de comunicación que a la postre utilizó para mantenerse en la mente del electorado y, luego, prescindir del ecosistema tradicional y corporativizado de los medios.

López Obrador no necesitó ni periódicos ni televisoras ni radiodifusoras para ganar la elección de 2018. Se catapultó con iniciativas mediáticas de bajo presupuesto, digitales y de formatos tradicionales. Lo mismo hace ahora desde Presidencia: no necesita de los medios tradicionales. Quizá este sea uno de los puntos que más molesta a los dueños de la industria (eso y la reducción del presupuesto para publicidad oficial, claro): que López Obrador construyó un entorno mediático paralelo.

Una encuesta de Morning Consult, una casa de análisis de mercados y consumo estadounidense, encontró que la mitad de los votantes asegura que utilizará la red social de Trump. Entre los republicanos se prevé un uso intensivo de por lo menos 27%.

Como Lord Voldemort, Trump se está recuperando para volver a escena. Hay datos y experiencias que le auguran éxito en sus objetivos. ¿Habrá un Harry Potter que le cierre el paso? 

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