Consejos de los clientes de Famsa para los clientes de Accendo. Ilustración original de Nayelly Tenorio

Banco Accendo ha dejado de funcionar. Las autoridades financieras le retiraron su licencia como institución de banca múltiple y los clientes de Accendo deberán tramitar la devolución de sus depósitos a través del seguro para ahorradores bancarios administrado por el IPAB (Instituto para la Protección al Ahorro Bancario). La historia es muy parecida a la de Banco Famsa: malas prácticas de sus administradores y accionistas derivaron en el cierre forzado del banco y dejaron en el limbo a algunos clientes.

Con Accendo se demuestra que no aprendimos de los errores. El seguro para ahorradores sigue limitado a las 400,000 Udis (1 unidad de inversión es igual a 6.912690 pesos al 28 de septiembre, día de la revocación de licencia). Un seguro con ese límite significa protección de depósitos de hasta 2.76 millones de pesos. Esto aplica para cualquiera de las 50 instituciones de banca múltiple que siguen operando: si usted tiene depósitos por más de 2.76 millones de pesos y el banco debe ser liquidado, agárrese, tendrá dificultades para recuperar su dinero.

Otro error del que no aprendimos es que el orden de prelación previsto en la Ley de Instituciones de Crédito considera a los ahorradores con depósitos superiores a las 400,000 Udis como afectados de cuarta o quinta categoría. El orden de prelación es la fila que determina a quién se le paga primero y a quién después. Estos ahorradores van al último, en el remoto caso de que quede dinero de la liquidación. En los hechos, la ley permite utilizar sus depósitos para pagar las deudas del banco. Es bastante probable que patrimonialmente estos clientes salgan más perjudicados que los propios accionistas del banco.

Busqué a algunos afectados por el cierre de Famsa con los que he tenido contacto desde el cierre del banco como parte de mi cobertura periodística. Les pedí que, desde su experiencia, dieran consejo a los clientes de Accendo. Aquí algunas respuestas, con cuatro consejos prioritarios:

  • Primer consejo: inscribirse en el registro del IPAB y tramitar de inmediato la devolución de los depósitos equivalentes a las 400,000 Udis.
  • Segundo consejo: “Que se vayan despidiendo del resto del dinero, porque es poco probable que lo vayan a recuperar”, me dijo uno que me pidió no publicar su nombre.
  • Tercer consejo: no fiarse de los abogados. “Tengan cuidado de los abogados, porque muchos venderán la idea de que sí se puede recuperar el dinero, pero la única opción es por la vía penal, en un trámite muy difícil que sólo vale la pena si el monto reclamado es lo suficientemente grande. Los abogados te van a traer en la ilusión, pero cuando mucho obtendrás una sentencia que condene a un banco que ya no existe”.
  • Cuarto consejo: evitar los depósitos bancarios superiores a las 400,000 Udis.

“Es complicado dar un consejo dado que no ha habido resultados. Lo que recomendaría es no fiarse de los abogados. A más de un año de que fueron contratados, ninguno ha tenido resultados positivos y ni siquiera avances contundentes. Para todos los ahorradores en general, los que aún no han sido afectados por el cierre de bancos, les recomendaría que guarden su dinero en el colchón”, me dijo María Esther Mayén.

“Nunca, nunca poner más de 2 millones de pesos en un banco. Las autoridades te deberían hacer firmar muy claro este tema o que no permitan tener más de lo que respaldan”, me dijo Flavio Núñez.

Si quieren hacer un esfuerzo, quizá puedan seguir la recomendación de Maribel Peláez Muñoz y unirse al Consejo Nacional para la Protección y Defensa de los Ahorradores, una organización creada en julio de 2021 por ahorradores de Famsa para exigir la devolución de sus depósitos. “Que se mantengan unidos. La autoridad le apuesta a la división para agotar pronto los movimientos y quizá unirse al consejo que formamos los ahorradores de Famsa, para fortalecernos entre todos”, dijo María Esther Mayén.

Si siguen la ruta de la unión de afectados, yo les tengo una recomendación: háganlo sólo si tienen un hígado a prueba de balas.

Este artículo originalmente se publicó en El Economista el 3 de octubre de 2021.

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