Élfego Riveros Hernández, con Lorence Flores Cortés, directora de Fomento Agropecuario, y Pablo Galván, de Protección Civil, del Ayuntamiento de Cosautlán de Carvajal, Veracruz. Foto: Cortesía Radio Teocelo

La necesidad económica, la polarización política, los rituales religiosos y la vida social de las comunidades construyen un caldo de cultivo bastante complejo para combatir la propagación de la nueva enfermedad de coronavirus, dice Élfego Riveros Hernández, representante legal de Radio Teocelo, una radio comunitaria en ese municipio 25 kilómetros al sur de Xalapa, Veracruz. Riveros y el equipo de Radio Teocelo están en la primera línea de atención informativa para una audiencia potencial de 500,000 personas en 400 localidades de 12 municipios de Veracruz. Su trabajo es crucial para atender dudas y combatir miedos y mitos a un nivel casi microscópico.

“Nuestro trabajo es contra el ruido y la confrontación. Tratamos de evitar el teléfono descompuesto”, dice Riveros. Este hombre de radio distingue un exceso de información verídica y falsa mezclado con mensajes de miedo y de odio que poco ayuda para contener el coronavirus. “La gente se expone a la televisión, a las redes sociales y a lo que emite el gobierno federal. Lo que vemos es que toda esa información se procesa de manera distinta en las comunidades pequeñas que en las ciudades”, dice.

En medio de ese trabajo indispensable para reducir la desinformación y luchar contra el coronavirus, las radios comunitarias e indígenas enfrentan una intensificación de su propia enfermedad crónica: los problemas financieros y económicos. “Las contribuciones y los apoyos de la comunidad han disminuido porque la gente no tiene trabajo. Todo está en función del Covid-19. Nuestro colectivo está tratando de hacer una cosa muy austera con el presupuesto”, dice Riveros.

Para Grupo Radioasta 107.9 FM de Ensenada, Baja California, la fortuna no llegó a tiempo siquiera para comentar el coronavirus al micrófono. Recibió su título de concesión en diciembre de 2018 y dedicó todo 2019 a capacitar a sus colaboradores y buscar financiamiento para echar andar la estación sin éxito. “Buscamos convocatorias, becas, Fonca (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes), Pacmyc (Programa de Acciones Culturales Multilingües y Comunitarias), todo lo habido y por haber, y desgraciadamente no se ha dado”, dice Guillermo Tapia, director de Radioasta y productor radiofónico con dos décadas de trayectoria. “Estamos en una pausa obligada”.

Desde la cabecera municipal de Cajeme, Ciudad Obregón, Radio Ostimuri espera la decisión del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el regulador de las frecuencias de radiofonía, a su solicitud de concesión de una señal de FM para atender a los vecinos de la Colonia Constitución, una “comunidad dentro del espacio urbano”, como describe Gustavo Alonso Leyva, representante de Radio Ostimuri.

En lo que eso sucede, Radio Ostimuri mantiene sus transmisiones por internet apoyada por un equipo de vecinos con formación académica, un grupo de “personas de la tercera edad muy cabezadura” que difunde información que ayude a controlar la propagación del coronavirus. “Decidimos que la información oficial es la más confiable para compartir a nuestra audiencia. Puede haber motivos de duda en esa información, pero es la más confiable”, dice Leyva, un profesional de ciencias marinas y profesor universitario recién jubilado. Transmite noticias relacionadas con la economía del coronavirus, como las actividades de los comerciantes del barrio y de la laguna del Náinari, que han visto caer sus ventas por las medidas de distanciamiento social. El coronavirus ha venido a dislocarlo todo. Las radios comunitarias ya padecían sus propias complicaciones y pueden contagiarse de esta coronacrisis, a pesar de su relevancia para atender informativamente a las comunidades locales. Se trata, en palabras de Élfego Riveros, “de atender a la gente que nos llama, que requiere avisos e información”. Y eso puede estar en riesgo.

Este artículo originalmente se publicó en El Economista el 17 de mayo de 2020.

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