Foto: Cortesía Amazon

La Comisión Europea ha iniciado una investigación contra Amazon por la posibilidad de que la compañía se esté aprovechando de manera ilegal de datos e información sensibles de los minoristas independientes que utilizan su plataforma de comercio electrónico. La Comisión Europea sospecha que Amazon se aprovechó de la data que generan los terceros para su propio beneficio, en detrimento de la competencia, y quiere verificarlo y, en dado caso, imponer sanciones.

La historia no debe parecernos lejana. Sobre todo cuando hay evidencias de que Amazon —la mayor tienda en línea de este lado del planeta (del otro lado se encuentra Alibaba, el gigante chino que dirige Jack Ma)— ha utilizado su poder para imponer condiciones y operar con prácticas abusivas a sus clientes corporativos. Esto lo ha detectado la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en documentos internos realizados por la Dirección General de Contratos de Adhesión, Registros y Autofinanciamiento (oficios PFC/SPS/DGCARA/1298/2016 para Amazon y PFC/SPS/DGCARA/1172/2016 para Mercado Libre, el otro gigante operando en México) y posiblemente dio pie a la investigación que la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) inició hace más de un año a distintos actores del comercio electrónico.

La Cofece investiga las dos modalidades del comercio electrónico: la venta directa, esa que hace un operador que levanta y administra su propio comercio electrónico, y la venta a través de otros comercios electrónicos, lo que se conoce como marketplace (el embebido de una tienda en otra tienda). 


Amazon es un actor relevante en ambas modalidades, aquí y en Europa.

La investigación de la Comisión Europea se concentra en la posibilidad de aprovechamiento desleal de los datos generados por los minoristas que abren sus propias tiendas en Amazon y no precisamente de los datos personales de los consumidores —esa es otra historia—. Se investiga, pues, una posible afectación a la relación B2B (business to business, que en términos corporativos significa ventas de empresas a empresas) y no la relación B2C (business to consumer, ventas de empresa a consumidor final). Se calcula que 130,000 comercios minoristas en Europa utilizan la plataforma de Amazon para realizar sus propias ventas.

A escala global el marketplace representó 58% de las ventas totales de Amazon en 2018, para sumar 160,000 millones de dólares frente a los 117,000 millones de dólares de las ventas propias de Amazon, según los datos de su reporte financiero para todo 2018. El marketplace de Amazon registró una tasa de crecimiento anual compuesto de 52% entre 1999 y 2018. No existe información detallada para México, pero podemos suponer que a menor escala se registran tendencias similares.

Amazon | Participación ventas propias vs. marketplace 1999-2018. Fuente: Economicón, con datos de los reportes financieros de Amazon.
Amazon | Crecimiento ventas propias vs. marketplace 1999-2018. Fuente: Economicón, con datos de los reportes financieros de Amazon.

El objeto de investigación de la Comisión Europea tampoco debe parecernos lejano. Hace unas semanas, la Cofece bloqueó la adquisición por parte de Walmart de México de Cornershop —un servicio de entregas a domicilio a través de plataformas digitales—, ante el temor de que el gigante minorista utilizara a su favor y de manera ilegal los datos generados por sus competidores en el sistema de la startup chilena. Es una situación similar a la que teme la Comisión Europea con Amazon en Europa: Cornershop ofrece servicios B2B y la Cofece quiso evitar la posibilidad de que Walmart se aprovechara de la información sensible de los clientes corporativos de Cornershop a favor de su propio negocio. 

“He decidido mirar de cerca las prácticas comerciales de Amazon y su doble función como mercado y minorista para evaluar su cumplimiento de las normas de competencia de la Unión Europea”, dijo la comisaria de competencia Margrethe Vestager en un comunicado.

La autoridad europea tiene más de dos años para agotar los términos legales de su investigación. Si se confirma que Amazon lo hizo en Europa, ¿podemos estar seguros de que no lo hizo en México?

Este artículo originalmente se publicó en El Economista el 21 de julio de 2019.

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