Estand de Deutsche Telekom en el Mobile World Congress 2019 de Barcelona, donde la compañía mostró soluciones 5G en la sección GSMA Innovation City. Foto: Cortesía GSMA

Cada año Barcelona no sólo es la capital de los teléfonos inteligentes sino que ahora fue el gran epicentro del ecosistema de la quinta generación de tecnologías inalámbricas. Todo aquel que tenga un dispositivo móvil debe estar interesado en 5G, pero también las industrias que, para evolucionar, deberán estar conectadas a la red, además de los gobiernos, que juegan un papel central en esta transformación.

Esta nueva generación inalámbrica no sólo traerá mayor calidad y velocidad en las redes móviles, también detonará nuevas aplicaciones y modelos de negocio. Si la Internet y las comunicaciones móviles ya transformaron todas las actividades productivas y cotidianas, se espera que 5G lo haga aún más con banda ancha mejorada, servicios de misión crítica o de emergencia y conexiones masivas de personas y, sobre todo, de cosas.

México es el único país de la OCDE que no ha hecho pruebas experimentales ni lanzamientos precomerciales 5G. Recientemente, Turquía (que también pertenece a la OCDE) realizó pruebas 5G a través de Turkcell. En 2017 Chile hizo una prueba de la mano del operador Claro de América Móvil, por lo que sólo resta México en ese club de países para adoptar 5G.

Surge la tentación de culpar de ese retraso a los operadores móviles, pero en esta ocasión no podemos responsabilizarnos. Los tres principales proveedores que ofrecen servicios móviles en el país avanzan a su ritmo pero en otras latitudes, porque en México no existen condiciones.

AT&T es uno de los líderes de 5G en Estados Unidos y ya lanzó el servicio en algunas ciudades. Estados Unidos está peleando el liderazgo de 5G con Corea del Sur (donde los tres proveedores de ese país ya comercializan el servicio), China y Europa. AT&T también está en la batalla interna contra sus competidores Verizon (que fue el primero en lanzar un servicio fijo-móvil en la Unión Americana) y T-Mobile, que espera la aprobación de su fusión con Sprint para detonar las inversiones que le permitan desplegar 5G a escala nacional.

La tecnología 5G en Estados Unidos agregará 274 mil millones de dólares a su economía y crearía 1.3 millones de empleos durante siete años, según un estudio de Analysis Group. La GSMA calcula que la industria móvil podría generar 565 mil millones de dólares a la economía global en los próximos 15 años si se libera el espectro adecuado para 5G. Según VIAVI, se espera que 55 redes 5G estén disponibles en 2020.

México podría aprovechar su vecindad y acuerdo comercial con Estados Unidos para convertirse en el líder indiscutible de 5G en América Latina. La quinta generación de tecnologías móviles está siendo impulsada al más alto nivel por el presidente Donald Trump y la Comisión Federal de Comunicaciones está licitando inéditas cantidades de espectro idóneo para 5G porque sabe que toda su economía depende de ello.

Telefónica de España también ha hecho lo suyo pero no en México. A pesar de las dificultades financieras que enfrenta, ya hizo pruebas en España, se comprometió a lanzar 5G en Reino Unido en 2019 y, sin duda, comprará espectro en Alemania para desplegar la red 5G en ese país.

América Móvil también está haciendo su parte pero fuera de su territorio base. Ha realizado pruebas en Puerto Rico y está sumando experiencia gracias a sus operaciones en Países Bajos con KPN (donde aún conserva una participación accionaria) y en los territorios de Austria y Europea del Este con Telekom Austria. Ya mencionamos sus avances en Chile, el país más conectado de América Latina.

Esas iniciativas indican que los tres operadores móviles en México estarían en condiciones de lanzar y desplegar 5G en el país. Sin embargo, las condiciones regulatorias no parecen ser las propicias.

México carece de un plan de política pública y regulatorio para 5G como sí lo tienen los países que ya están adoptando esa tecnología, aunque el titular de la Unidad de Espectro Radioeléctrico del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Alejandro Navarrete, ha declarado que trabajan en una hoja de ruta. Lo más que ha hecho el IFT es liberar la banda de 600 MHz, pero es apenas una porción de todo el espectro en las bandas altas, medias y bajas que se requiere para poner en funcionamiento una red robusta de quinta generación, que dé respuesta a las sofisticadas aplicaciones que surgirán en materia de Inteligencia Artificial, Realidad Virtual y Aumentada, banda ancha mejorada, Internet de las cosas, transporte conectado e industrias automatizadas. Nicolás Lucas de El Economista informó que AT&T obtuvo del IFT una autorización experimental en la banda de 3.5 GHz para probar 5G.

5G Spectrum Positions, GSMA. Plans to launch commercial services are accelerating all over the world. Fuente: GSMA Intelligence, noviembre 2018.

Ramiro Camacho Castillo, nuevo comisionado del IFT, en una publicación del Centro de Estudios del IFT titulada Experiencia internacional reciente en la utilización de licitaciones de espectro y otros criterios para su asignación, señala con acierto que “las necesidades de espectro tendrán un crecimiento acelerado en los próximos años como consecuencia del crecimiento del número, variedad y capacidades de los aparatos de comunicaciones… Es previsible que el regulador y los concesionarios se enfrentarán a múltiples retos en la práctica para implementar estos esquemas. Los nuevos esquemas deben balancear los costos de transacción y de implementación, los incentivos de los usuarios, la incertidumbre derivada del cambio tecnológico, la naturaleza de los nuevos servicios, las externalidades causadas por la interferencia, entre otros… Es necesario que el regulador esté al tanto de la mejor práctica internacional sobre el tema”.

5G está avanzando en Asia-Pacífico, Estados Unidos y Europa porque los gobiernos están apoyando la tecnología. La están impulsando con recursos públicos, con políticas, con regulaciones y con normativas que faciliten el despliegue de infraestructura que, a su vez, generan certidumbre y más inversiones privadas.

La autoridad sectorial mexicana debe saber que si no apoya 5G no estaría afectando a la industria de telecomunicaciones y a unos cuantos usuarios pioneros, sino a todos los sectores productivos y a la economía en su conjunto. 5G no sólo se trata de smartphones sino principalmente de conectividad productiva y automatización. Se trata del Internet industrial.

El regulador debe entender el espectro no como un recurso que ambicionan los operadores que están dispuestos a pagar por él sino como un insumo que necesitan los usuarios, las industrias e incluso los gobiernos para realizar de mejor manera sus actividades.

5G requiere montos de inversión que ningún regulador tienen derecho a detener porque es la conectividad lo que mueve a las economías. En el ecosistema 5G los operadores tradicionales son sólo un actor de la cadena de valor; industrias como la salud, la agrícola, minera, energética y manufacturera, además del entretenimiento y los medios, se beneficiarán de 5G como la única forma de transformarse y generar valor a sus negocios. ¿Queremos detenerlos o impulsarlos?

Jorge Bravo es analista de medios y telecomunicaciones.

Twitter: @beltmondi

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