Fotografía de la pantalla del teléfono móvil del senador García Cabeza de Vaca durante una sesión de trabajo pública, en la sede del Senado en la Ciudad de México. La foto es original de Ivan Stephens para El Universal.

La conversación misógina del senador Ismael García Cabeza de Vaca nada tiene que ver con una “comunicación privada” si ocurre a la vista de todos. Este artículo se publicó en Buzzfeed News el 26 de septiembre de 2018.

Al senador Ismael García Cabeza de Vaca le urge “zumbarse” a la mujer de la foto que él y sus comparsas se sabrosean en WhatsApp. Lo hacen en un grupo de chat titulado “Three amigos”, donde García Cabeza de Vaca, “Gero” y “Manito” se comparan con marranos y se piden contactos telefónicos de proxenetas, conocidos en México como padrotes.

Un reportero fotografió la pantalla del teléfono de García Cabeza de Vaca durante una sesión del Senado y El Universal publicó las fotos en redes sociales este martes. El tema se volvió tendencia de inmediato. Un par de horas después, el senador ofreció disculpas a través de su cuenta de Twitter por esa conversación que calificó de “claramente misógina” y como una “comunicación privada”.

Es urgente aclararle algunas cosas al senador sobre sus comunicaciones privadas.

1. García Cabeza de Vaca es una figura pública y por lo tanto su esfera de privacidad está reducida

A este senador del PAN por Tamaulipas se le olvida que es una figura pública, que cobró relevancia pública antes incluso de asumir su cargo en el Senado. Su participación activa en la vida política significa una reducción de su derecho a la privacidad. Como figura pública y como senador de la República, García Cabeza de Vaca debe estar sometido al escrutinio público, pues sus actos no son los de cualquier ciudadano, sino los de un funcionario público y un representante popular. Y ese escrutinio público puede incluso abarcar parte de su vida privada.

Disculpa en Twitter del senador Ismael García Cabeza de Vaca.

Esta reducción de privacidad de García Cabeza de Vaca también afecta a su familia. Su esposa y sus hijas se han vuelto figuras involuntariamente públicas. Tienen, eso sí, derecho a ser tratadas con dignidad y con respeto, como cualquier otra persona, y a no ser juzgadas por lo que García Cabeza de Vaca haga o deje de hacer.

Al público, constituido por los ciudadanos a través de las redes sociales en internet y por los medios de comunicación, nos toca respetar los derechos al honor, a la buena imagen y a la autodeterminación informativa de la familia de García Cabeza de Vaca. (Y esto aplica también para la mujer de la foto, cuya identidad debe protegerse a menos que ella misma decida otra cosa. Debe ser su decisión, no de los medios ni de los usuarios de redes sociales).

2. García Cabeza de Vaca no puede aspirar a la privacidad de un acto que ocurre en un lugar público

La conversación misógina de Cabeza de Vaca nada tiene que ver con una “comunicación privada” si ocurre a la vista de todos. La comunicación pudo realizarse en su propio teléfono, a través de su propia línea telefónica y con las personas que gozan de su mayor confianza, ¡pero ocurrió en un lugar público! Es como si García Cabeza de Vaca y sus dos amigos conversaran en voz alta rodeados de gente y esperaran que los demás fueran ciegos y sordos.

García Cabeza de Vaca no es un novato en la política profesional. Es militante del PAN desde hace años en su natal Tamaulipas. Fue regidor en un ayuntamiento y fue diputado federal. Hoy tiene la responsabilidad de ser senador, después de una campaña electoral que en todas sus etapas duró por lo menos medio año. ¿Tan irrelevante ha sido su trabajo que jamás se ha sentido vigilado y observado por otros políticos y ciudadanos? Quizá siempre ha sido un cero a la izquierda y por eso no siente la necesidad de tomar precauciones ni actuar con rectitud.

Pero tampoco se trata de pedirle precauciones. Se trata de exigirle madurez conforme a su posición en la vida pública. García Cabeza de Vaca tiene que promover la igualdad entre mujeres y hombres, por su posición y la responsabilidad de su cargo, y ser coherente con un discurso público que fomente un diálogo de respeto. Se trata de poner el ejemplo con los propios actos públicos y privados.

¿En qué cabeza cabe que un senador chatee con ese grado de misoginia y estupidez? En la de García Cabeza de Vaca. O siguiendo la finura de su chat: en la de un trompa de marrano.

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la Universidad de Guadalajara. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Contacto: soto.galindo@gmail.com https://twitter.com/holasoto http://economicon.mx

Contactar a José Soto Galindo en soto[arroba]economicon.mx

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