Le pedí a un buen amigo que escribiera un texto sobre la salida de Diego Petersen Farah de la Dirección General del periódico Público-Milenio, que se anunció al interior del diario el 26 de agosto de 2009.

Diego Petersen Farah tomó la Dirección de Público en 1999, en sustitución de Jorge Zepeda Patterson. La salida de Petersen culmina un proceso iniciado en 2008, con la llegada a la Dirección Comercial de Público-Milenio del ingeniero José Miguel de la Fuente; el recorte masivo de personal de la primera quincena de marzo, y la renuncia de Luis Miguel González, quien ahora es director editorial de El Economista en la Ciudad de México.

Esto es lo que me envió mi amigo, quien trabaja en ese periódico de Guadalajara, con el acuerdo de publicar el texto sin firma. Al final del texto les comparto una breve historia de Público-Milenio que incluí en mi escrito de titulación, en agosto de 2008, sobre la normativa del Correo del Lector de ese diario, para el que trabajé desde el 16 de agosto 2001 hasta el 12 de marzo de 2009.

Lo dijo la bola de cristal

En la vida hay distintas maneras de hacer a un lado a la gente. La primera, ruda, consiste en simplemente decir: “Hasta aquí llegamos”. Y entonces cada quien hace lo que debe hacer. Si, por ejemplo, se habla de una relación de pareja, cada uno se irá a llorar —o celebrar— el rompimiento como mejor pueda. Si es una relación laboral, entonces el empleado irá por su caja, meterá sus cosas, dirá adiós a sus compañeros y la empresa, por su parte, seguirá su curso normal —en todo caso, le buscará un remplazo si la economía lo permite.

La otra manera es un poco más sutil, pero persigue lo mismo: sacar a alguien de su sitio. Una de las partes comienza a cambiar el rol que desempeña el otro, que lentamente va quedando fuera de la jugada a veces sin darse cuenta. Eso se podría decirse del caso de Diego Petersen, fundador y hasta hace poco director general del periódico Público-Milenio de Guadalajara y que ahora, casi imperceptiblemente, ha dejado el cargo para pasar a ser, reza el directorio del diario, “director editorial regional”. O sea, un escalón más dentro de la estructura de Multimedios, que maneja a los diarios que el Grupo Multimedios tiene en el país.

La paranoia rige estas líneas. Pero, ¿cómo entender esto entonces? Usted (pongamos que le decimos A) tiene un grupo editorial en vías de expansión y se topa con que en una plaza importante hay un diario posicionado, generador de opinión y con un público cautivo (a quien, obvia decirlo, le diremos B). ¿Para qué competir, si se pude absorber? Supongamos que A se asocia con B y comienzan a trabajar, pero los recursos de B, por alguna extraña razón, siempre son insuficientes. Entonces A, con todo un respaldo corporativo detrás, condiciona la entrega de recursos y B, por necesidad, cede y cede y cede con tal de seguir vivo. Supongamos, finalmente, que A se llama Milenio y que B se llama Público. El diario local está asfixiado y el grupo deja caer los recursos regateados y a cuentagotas. Y no hay Chapulín Colorado que pueda defenderlos.

¿Y a qué viene todo esto? Ligo: que a Diego Petersen lo han ido desplazando hasta quitarle todo poder de decisión sobre Público. ¿Cómo? Sutilmente, claro. Todo parece indicar que, con el agua hasta el tope, no le quedaron más opciones que aceptar las condiciones de Milenio (o, subiendo un poco más, de Multimedios). El eufemismo dice que la redacción de Público se va a convertir en una “generadora de información con múltiples canales de salida, a saber: periódico, radio, televisión e Internet”. En este contexto, a Petersen le tocó jugar el rol de progresista y partir, con en las antiguas avanzadas del progreso, a reforzar y consolidar el proyecto de televisión. El mensaje entre líneas fue, en realidad, que ya había llegado el momento de que Diego sacara las manos del manejo del diario de una vez por todas. El fundador ya no decide sobre el personal o las líneas editoriales del diario o el manejo de la información. Está concentrado en la tele. O eso dicen. Para amarrar la maniobra, nada mejor que la llegada de un nuevo “director editorial” en la persona de Jaime Barrera, chapado con el perfil de la tiendita rival: el Grupo Reforma.

Así las cosas, con el fundador haciendo las veces de Rosy Ocampo y la dirección editorial cargada al lado empresarial —y eso sin decir nada de la escasez de recursos humanos y económicos—, Público navega, lenta pero inexorablemente, al naufragio. Ya lo dijo la bola de cristal.

Actualización [31 de agosto de 2009]:

El sábado 29 de agosto, en la sección Cartas del Lector de Público-Milenio, apareció esta pequeña nota de la Redacción sobre los cambios en el directorio y el nuevo encargo de Diego Petersen:

De la redacción

Como director editorial regional Diego Petersen Farah tiene ahora el encargo de los periódicos Público-Milenio de Guadalajara y Milenio León en esa ciudad, así como nuevos proyectos que emprenderá el grupo. Jaime Barrera, quien fungía como subdirector, ha sido nombrado director editorial de Público-Milenio. Ambos tienen el compromiso de mantener la línea editorial que ha caracterizado al grupo Milenio y a Público en particular.
La Redacción

Se trata de un “encargo” que Petersen tenía desde antes de las modificaciones al directorio.

Público-Milenio: un espacio de debate y discusión

Por José Soto

Jorge Zepeda Patterson fue el responsable principal de que el periódico Público saliera a las calles el lunes 8 de septiembre de 1997, con el encabezado “El PRI no halla la salida para Roque”. Se trataba de un nuevo proyecto periodístico encabezado por Zepeda Patterson, quien durante casi seis años dirigió el diario Siglo 21, propiedad de Alfonso Dau Dau y que por problemas administrativos se fue a la huelga a finales de 1997 1998 (gracias por la aclaración a Agustín del Castillo y David Izazaga). Zepeda Patterson salió antes del conflicto laboral, aunque lo hizo motivado por su proximidad y por la injerencia que Dau Dau estaba teniendo en el área editorial, según me contaron distintos periodistas relacionados en ese capítulo (Manuel Baeza, Francisco Vázquez Mendoza y Rubén Alonso).

Desde su salida, a mediados de 1997, Zepeda Patterson barajaba la posibilidad de fundar un nuevo periódico. Comenzó a trabajar fuertemente en el embrión de Público a partir del 15 de agosto de ese año, con un equipo de 120 personas y distintos accionistas, entre periodistas y empresarios. En la primera edición del nuevo diario, el periodista presentó así el proyecto:

No estamos fundando una publicación de 64 páginas, sino una alternativa de información, análisis y entretenimiento que influya de manera decisiva en la opinión pública […] Nuestro objetivo es hacer una diferencia en la vida de nuestra comunidad, un periódico a la altura de las necesidades de esta gran ciudad (Público, sección El Tema, 8 de septiembre de 1997, página 4).

El periódico fue una empresa independiente durante un año: en agosto de 1998, el Grupo Multimedios Estrellas de Oro, del empresario Francisco González, adquirió casi la totalidad de las acciones del diario. Este conglomerado, con sede en Monterrey, es propietario de 37 estaciones de radio, 24 canales de televisión, siete periódicos, dos revistas y cinco diarios afiliados en distintas ciudades de México. Además, cuenta con 600 salas cinematográficas y tiene inversiones en anuncios espectaculares y restaurantes (página oficial del Grupo Multimedios en Internet, septiembre de 2005, disponible en: http://www.multimedios.com.mx).

La venta de Público causó malestar entre los lectores, que consideraron que no sólo se vendía el diario, sino su calidad editorial y su prestigio, sobre todo porque se veía en Público la tradición periodística de Siglo 21, que se ganó un lugar importante entre los lectores por la cobertura que dio a las explosiones del 22 de abril de 1992 en el sector Reforma de Guadalajara (revista cultural PuntoG, octubre de 2005, disponible en: http://www.puntog.com.mx/2002/20021029/MEA291002.htm). Tras la fusión, Jorge Zepeda Patterson dejó la dirección de Público y emigró a la ciudad de México, donde fundó la revista Día Siete.

Los cambios en el periódico no se hicieron notar de inmediato, aunque paulatinamente se modificó el diseño en varias ocasiones hasta unificar un solo formato con los demás periódicos del grupo y adoptar el apellido de Milenio: Público-Milenio. En enero de 2001 se produjo el primer cambio de diseño, que coincidió con la aparición de Milenio Diario en la ciudad de México, fundado como producto insignia del grupo.

En una nota publicada en la página editorial de Público-Milenio, el director Diego Petersen Farah, escribió: “2001 es el comienzo de una nueva etapa para Público. No se trata sólo de una nueva cara, más alegre y moderna, sino de un paso fundamental hacia la integración de un grupo editorial de mayores alcances” (D. Petersen, Público-Milenio, sección La Opinión de Público, 2 de enero de 2001, página 3).

Un segundo cambio de importancia se produjo para la edición del lunes 3 de septiembre de ese mismo año, cuando se separó el área de espectáculos de la sección Arte & Gente para formar una separata bajo el nombre de ¡Hey!, y se integró una sola sección dedicada a las noticias culturales y de ciencia, religión y salud bajo el título de Cultura y Tendencias. Un año después, para el 17 de septiembre de 2002, se realizó el último cambio en la estructura editorial de Público-Milenio, al unificarse completamente el formato del diario con los demás productos editoriales del grupo. En esa fecha se integraron nuevas secciones y columnas, como QRR (Quien Resulte Responsable), Trascendió y El Ángel Exterminador, todas producidas en la Redacción de Milenio Diario en la ciudad de México; se eliminó la sección Sucesos, dedicada a las notas de seguridad pública, y la separata de Cultura y Tendencias se desmembró en dos secciones que a su vez se integraron en el cuerpo del periódico.

El 27 de febrero de 2006, el periódico salió a la calle con un nuevo diseño, coordinado por la Redacción central del grupo en la ciudad de México, cuyo mayor cambio se vio reflejado en el orden de algunas secciones. Correo dejó la tradicional página 4 para integrarse al cuerpo de Acentos, en la parte central del diario, y se le añadieron dos plecas de identificación: Correo y Lectores. El cambio abrió la posibilidad para que la sección creciera a dos páginas en momentos especiales de la discusión pública, como el periodo electoral de 2006 y las repercusiones de la elección presidencial.

Este artículo se publicó originalmente en la red de blogs Composta, el 28 de agosto de 2009.

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