El "Pájaro amarillo" (1957) de Mathias Goeritz. Foto de JosEnrique, licencia CC.

El Gobierno de Jalisco ha diseñado una visa de trabajo para los profesionales de la industria tecnológica. La intención es cobijar en Guadalajara a quienes podrían quedar fuera de Estados Unidos ante los obstáculos impuestos por Donald Trump a la inmigración. Se trata, en palabras del secretario de Innovación de Jalisco, Jaime Reyes Robles, de ofrecer “un refugio para que (los rechazados) puedan trabajar desde Jalisco para sus corporativos”. Es una nueva frontera para la captación de talento especializado, en una coyuntura abierta por la Administración de Trump que Canadá y México quieren aprovechar.

La situación migratoria de cientos de profesionales de la industria tecnológica en Estados Unidos es incierta, ante la amenaza de Trump de limitar la entrega de visas H-1B, que ofrece la residencia legal a trabajadores especializados con apoyo de corporativos estadounidenses, y de iniciativas de ley que restan atractivo a la contratación de extranjeros en industrias de alto valor agregado. Apenas en diciembre pasado, el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos anunció que estudia restringir los beneficios de la H-1B, utilizada principalmente en el sector tecnológico, para evitar que familiares de los trabajadores legales opten por permisos migratorios, como parte de la orden ejecutiva de Trump “Buy American, Hire American” (algo así como “Compra lo hecho en Estados Unidos; contrata a estadounidenses”).

La “technology visa” del Gobierno de Jalisco comenzará a promocionarse en la segunda semana de febrero, como parte de una gira de funcionarios a San Francisco y dentro de las MITA TechTalks, el encuentro anual de profesionales de la industria tecnológica en las playas de Punta Mita, Jalisco, que este año se realizará del 11 al 13 de febrero. En el diseño de la visa está involucrado el Consulado General de México en San Francisco, cuesta 36 dólares y basta que el interesado presente su solicitud para que se inicien los trámites de residencia a través del Instituto Nacional de Migración. El trámite durará cuatro semanas. En Guadalajara, el gobierno ayudará al recién llegado a adaptarse de inmediato a la ciudad, con una serie de socios que ofrecen espacios de oficina, hospedaje y educación. De acuerdo con Reyes Robles, en la iniciativa contribuyen desde la empresa de hospedaje Airbnb a asociaciones corporativas (como Canieti), universidades (Iteso, Tec de Monterrey, Universidad de Guadalajara, Tecnológico Mario Molino) hasta movimientos como Hackers and Founders, Hacker Garage y Social Valley.

No se trata de una iniciativa espontánea y tampoco de una iniciativa sin competencia. El Gobierno de Jalisco ya había convocado a los profesionales a optar por Guadalajara como su lugar de residencia, en una campaña de comunicación de febrero de 2017 en la que se destacaba la situación de la industria y del desarrollo tecnológico en la ciudad. Canadá está haciendo lo mismo, con Montreal como foco de atracción y con el propio Justin Trudeau como anfitrión. No será una competencia sencilla. Para Guadalajara, captar a un buen número de profesionales extranjeros será un empujón muy importante para el polo de innovación alrededor de la ciudad. Será sumar talento a un sector con más de 50 parques industriales, de software, multimedia y automotriz. Será diversificar el origen étnico de los profesionales, con la riqueza cultural que eso provoca en los ambientes profesionales y en la vida pública de la comunidad. Y será sobre todo una exigencia para mejorar la infraestructura de la ciudad y mejorar la seguridad pública. ¿Estará a la altura?

En la imagen, el “Pájaro amarillo” (1957) de Mathias Goeritz. Foto de JosEnrique, licencia CC.

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