Existe la duda de si después de la resolución de la Suprema Corte —que señala que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) establecerá la regulación asimétrica y que no habrá pagos retroactivos por el ajuste a la tarifa cero de interconexión— subirán las tarifas de telefonía móvil.

Otras interrogantes más complejas son: ¿un incremento en los precios del servicio móvil es necesariamente negativo y constituye una afectación directa a los usuarios? ¿Por qué los operadores tendrían que subir las tarifas al consumidor final en lugar de buscar alternativas para amortizar la tarifa de interconexión con ingresos provenientes de otros servicios?

Así como terminar llamadas en una red distinta genera costos al dueño de la infraestructura, el operador que pague cualquier tarifa de interconexión también incurrirá en costos. ¿Cómo puede compensar ese costo para, recuperándolo, no impactar en el bolsillo de los consumidores?

Del segundo trimestre de 2013 a marzo de 2017 los precios de la telefonía móvil disminuyeron 41.8%, según el Banco de Información de Telecomunicaciones del IFT.

Imaginemos un escenario “catastrófico” en el cual los operadores incrementan las tarifas de interconexión móviles 10% durante 2018 (para entonces ya conoceremos la nueva tarifa de interconexión para el preponderante definida por el IFT). Aun así, el descenso acumulado de las tarifas hasta 2018 sería de más de 30%, en caso de que no hubiera reducciones adicionales. Los beneficios de la reforma telecom seguirían siendo tangibles para los usuarios. Ese 10% de incremento en interconexión no significa que el usuario va a pagar 10% más por su servicio de telefonía, porque la interconexión sólo es un componente de la tarifa móvil, y muchos otros factores de mercado intervienen en su determinación.

¿Un incremento significa que el usuario deberá desembolsar más dinero? No necesariamente. ¿Los operadores pueden recuperar los costos de la interconexión sin perjudicar a los consumidores? Es posible.

Aunque cada año crece el tráfico de minutos (porque hay más suscriptores: en 2013 había 103.6 millones y en 2016 un total de 111.7 millones de líneas), al mismo tiempo cada usuario habla menos tiempo, no obstante la tarifa cero de interconexión, la desaparición de la larga distancia nacional, la proliferación de planes con minutos ilimitados y la eliminación del roaming en Norteamérica.

A finales de 2014 el promedio mensual de minutos de telefonía móvil por suscripción fue de 349 minutos; esta cifra apenas creció en 2015 a 352 minutos, pero al término de 2016 se desplomó a 189 minutos.

En 2014 los clientes de Telefónica hablaron en promedio 346 minutos al mes; en marzo de 2017 los minutos de voz mensuales promedio por línea del operador español cayeron a 95 (con todo y tarifa cero). La situación de Telcel no es diferente: 366 minutos versus 243 minutos en el mismo lapso. Nextel-Iusacell pasó de 308 minutos en promedio al mes en 2014 a 189 en marzo de 2017, a pesar —o debido— a las promociones de AT&T.

Los operadores se están ahogando en un vaso con agua donde la interconexión representa un porcentaje menor y cada vez menos relevante de sus costos-ingresos de voz porque lo que sí está cambiando es el hábito de los usuarios y su migración a servicios sobre internet. En 2015 el promedio de SMS enviados por suscriptor fue de 30 mensajes. ¿Cuántos whatsapps enviamos al día junto con imágenes, documentos y archivos de voz? Porque los planes de los operadores incluyen redes sociales “ilimitadas”.

Si los usuarios están hablando menos tiempo por celular significa que están haciendo un uso más intensivo de los datos móviles, los cuales no requieren tarifas de interconexión. En enero de 2015 el tráfico de datos móviles fue de 20,235 Terabytes; en marzo de 2017 el tráfico se ubicó en 90,164 TB, 445% más. Ahí se encuentra la oportunidad de negocio, ingresos y monetización de los operadores y no en ahorrarse la tarifa de interconexión a tasa cero. Es evidente que los operadores están obteniendo más ingresos por datos que por voz y SMS.

AT&T, Telefónica y América Móvil reconocen en sus informes financieros que los servicios de datos son cada vez más importantes en sus estados financieros, y también admiten la caída de los ingresos provenientes de voz.

A junio de 2017 Telefónica obtenía 60% de sus ingresos de datos y reconoció que “los ingresos de datos móviles siguen siendo una palanca fundamental en el crecimiento” y que “continúan creciendo a doble dígito (17.8% interanual)”. Para América Móvil los datos ya representan 51.8% de sus ingresos globales. Más importante es la tendencia que identifica AT&T en su informe de 2016: “el crecimiento de los ingresos [estará] impulsado por nuestra capacidad para ofrecer servicios inalámbricos, de video y cableados integrados”, es decir, convergentes.

Vivir a expensas de la infraestructura de otro o del Estado resulta un negocio rentable pero parasitario y ajeno a la innovación. El IFT debe hacer algo más trascendental que sólo fijar una tarifa de interconexión asimétrica que promueva la competencia: debe crear las condiciones para que todos los operadores compitan en todas las plataformas y servicios e innoven en modelos de negocios basados en Internet.

¿La aprobación del IFT a AT&T para adquirir Time Warner y sus contenidos relevantes va en la dirección que estoy señalando? De acuerdo con el IFT, “permitiría a AT&T mejorar su posición para desarrollar y proporcionar servicios de video a través de múltiples plataformas, incluyendo las redes móviles, lo que podría aumentar la demanda de banda ancha móvil, generar innovaciones y, en suma, mejorar el uso de sus redes”. En esta estrategia regional de AT&T de distribuir contenidos relevantes a través de una robusta red móvil la importancia de la tarifa de interconexión es superior a cero, porque permitirá desplegar las redes de banda ancha que demandan los servicios digitales del presente y futuro.

Jorge Bravo es analista de medios y telecomunicaciones.
Twitter: @beltmondi

Comentarios

economicon

Newsletter

TwitterFacebook