Chivas TV. Promo de Facebook.

El televisor sería un mueble semivacío sin los deportes y éstos no tendrían el arraigo social que tienen sin la difusión de la TV. Pero el tránsito de la era analógica a la digital transformó la relación entre medios, deportes y aficionados, transitando de la escasez de la televisión a la abundancia digital.

Chivas TV destapó una caja de Pandora cuyos problemas no son la penetración de banda ancha en México, la insuficiente velocidad de Internet, la escasa bancarización de los usuarios, las fallas técnicas de las plataformas o el precio de los paquetes: son inconvenientes temporales propios de un servicio que se adelanta a sus competidores y que no atañen al nicho de mercado que ataca Chivas TV.

Las conexiones a banda ancha y los usuarios de Internet seguirán creciendo, la calidad de la conectividad irá mejorando, existen varios esquemas (prepago, recibo telefónico, factura) para pagar el acceso a Chivas TV sin usar tarjeta de crédito o débito, las soluciones tecnológicas son cada vez más robustas y la TV analógica siempre fue de mala calidad técnica y nadie se quejó ante la autoridad defensora de los consumidores.

Lo que realmente destapó la iniciativa del empresario Jorge Vergara es la batalla por los derechos de transmisión de eventos deportivos en televisión y plataformas tecnológicas.

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En Internet nada está dicho pero sí sabemos que hay que tener presencia en esa plataforma, aunque la TV siga siendo predominante; hay que estar en Internet para expandir cualquier negocio y hay que obtener ingresos para financiar la aventura digital. Chivas TV lo está intentando. Su éxito o fracaso será el de la audacia… y el aprendizaje de quienes irremediablemente llegarán más tarde.

Los deportes son un contenido acomodaticio para la televisión aunque costosos. Son fáciles porque ocupan horas de programación con un costo de producción (cobertura televisiva) relativamente bajo. Son onerosos porque las televisoras deben pagar los derechos de transmisión a los clubes o ligas. Los medios obtienen ingresos por publicidad, suscripciones o pago por evento.

PwC calculó el valor de la industria global de deportes en 145,300 millones de dólares. Los derechos de transmisión equivalieron a 35,200 millones de dólares (2015).

Aunque la TV todavía es el mejor medio para atraer audiencias masivas, a los principales anunciantes y generar fidelidad, Internet trajo consigo nuevas prácticas para los aficionados al deporte: accesibilidad, interactividad, velocidad, contenido multimedia y consumo multiplataforma, lo cual supera por mucho la pasiva experiencia televisual.

Es cierto que las audiencias televisivas son masivas, pero lejos de crecer están disminuyendo y segmentándose. Los suscriptores en Internet pueden parecer escasos en comparación con las audiencias televisivas, pero son nichos que están creciendo rápidamente y el tráfico hacia sitios web de deportes y plataformas en línea está aumentando.

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Sin abandonar la TV tradicional y conforme cambian los hábitos de consumo de las audiencias, cada vez más el deporte transita hacia las plataformas digitales, las redes sociales, los móviles y comienzan a surgir modelos de negocio en Internet, como Chivas TV, que lanzó su plataforma de streaming por suscripción el 2 de junio de 2016 después de haber estado en TV abierta 22 años.

Desde 2008 Chivas recibió 250,000 dólares por los derechos de transmisión de los partidos en los canales de Televisa. En su primera semana de lanzamiento Chivas TV alcanzó 90,000 suscriptores, cifra nada despreciable si se considera que la capacidad del Estadio Chivas es de 49,800 espectadores. No alcanzó la audiencia de la TV abierta pero virtualmente llenó dos estadios.

El cambio es disruptivo: de transmitirse los partidos del Guadalajara en un solo medio, la directiva del club ha optado por la “plenitud digital” en las plataformas Clarovideo, Cinépolis Klic y Blim. La estrategia es transitar del modelo de uno-a-muchos (TV) a muchos-a-muchos (Internet) y romper con la dependencia de los ingresos provenientes de una sola televisora. El modelo también transita del “deporte-como-juego” al “deporte-como-producto” mediante la comercialización de “Chivas” como marca.

Los derechos exclusivos para las televisoras en abierto o de paga comienzan a ser cosa del pasado, en ciertos casos por restricciones regulatorias pero sobre todo porque los clubes han quedado insatisfechos con las condiciones contractuales y económicas que imponen las televisoras.

Pero también porque los derechos de transmisión se han sobrevaluado: la mercadotecnia, las contrataciones de “astros” del deporte, la modernización de la infraestructura de estadios, cuestan. Al mismo tiempo, la inversión publicitaria se desvía cada vez más de la TV abierta y de paga hacia Internet.

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En Países Bajos los clubes de futbol se aliaron entre sí y crearon su propio canal de TV de paga. Dejaron de vender los derechos de transmisión en exclusiva y ahora los acuerdos son con todos los distribuidores (TV terrestre, cable, satelital, fibra óptica, móvil, OTT). La señal de TV de paga de los clubes y de la asociación de futbol holandesa atrajo 600,000 suscriptores y los ingresos de la empresa conjunta de la liga neerlandesa crecieron 32% en 2011.

Los operadores de telecomunicaicones comienzan a adquirir contenidos deportivos, temporadas completas, partidos premium, funciones exclusivas o eventos especiales. Es el caso de América Móvil con los Juegos Olímpicos invernales de Sochi, Rusia, y de verano en Río de Janeiro, Brasil. British Telecom pagó 1,075 millones de euros a la UEFA por los derechos de la Champions Ligue en Reino Unido. Sky compró los derechos de la mayoría de los partidos de la Liga Premier británica y de la Bundesliga alemana. Portugal Telecom adquirió los derechos del Oporto durante 10 años por 457 millones de euros. Twitter ya transmite partidos de la NFL y de béisbol. Facebook está por incursionar.

El deporte también es convergente: televisión, Internet y aplicaciones para móviles. Ingresos publicitarios, consumos adicionales, empaquetamiento de servicios y reducción de desconexiones son los objetivos de los operadores telecom al añadir valor a sus redes mediante contenidos deportivos. Con la digitalización cada vez más protagonistas quieren meterse a la cancha de juego. Sólo hay que pagar el boleto.

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Jorge Bravo es analista de medios y telecomunicaciones. Consulta aquí todos sus artículos en Economicón.
Twitter: @beltmondi

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