24 hrs in photos, de Erik Kessels (2011)

24 hrs in photos, de Erik Kessels (2011). En México se presenta una cuarta parte del volumen de la pieza… o menos.

Vi la exposición Big Bang Data, coproducida en 2014 por Fundación Telefónica de España y el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y montada en el Centro de Cultura Digital de la Ciudad de México (en Reforma y Lieja, hasta el 9 de abril). La idea original es ofrecer un recorrido sobre la datificación, el perfilamiento individual y los cambios sociales, políticos y económicos (el orden es indistinto) ocurridos a partir del desarrollo de la tecnología digital. En términos generales —hay piezas que hacen la excepción—, la edición mexicana es desangelada y trastabillante, con una narrativa que no atina ni a ser didáctica ni a ser un manifiesto artístico.

Al escuchar o leer las entrevistas con los comisarios de Big Bang Data, Olga Subirós y José Luis de Vicente, queda claro que la idea original fue, principalmente, levantar desde el arte una protesta contra las consecuencias de la datificación en las libertades de los individuos. Esto se confirma en el largo video introductorio con entrevistas a Evgeny Morozov (ensayista La locura del solucionismo tecnológico), Adam Greenfield (investigador, Against the smart city), Mar Cabra (periodista ICIJ, Panama Paper), Gemma Galdón (analista de políticas públicas) y 17 personas más.

La edición mexicana de Big Bang Data a ratos es una exposición de internet, de arte contemporáneo o de tecnología. A diferencia de Barcelona, Madrid o Buenos Aires, ciudades donde se exhibió antes, el catálogo de piezas de la Ciudad de México es menor y se nota una museografía desordenada que rompe el ritmo discursivo.

Fue un acierto incluir a tres artistas mexicanos: Iván Abreu (Minotaurs), Outliers Collective (México Beats) y sobre todo Rodrigo Sigal (Deep Flight), cuya pieza sonora reconstruye el tráfico aéreo en una sala gigantesca, desértica y fría. La de Abreu es una interpretación con leds de la tasa de ocupación laboral en la economía informal de México y lo de Outliers Collective, una visualización en tiempo real de la polución en la ciudad y la geolocalización de publicaciones en Twitter y Foursquare. Nada del otro mundo.

Entre las grandes ausencias figura la versión facsimilar del mapa de flujo de Charles Joseph Minard, un hito de la infografía mundial y la utilización de datos de 1869, que sí se exhibió en España. En su lugar debemos conformarnos con el comentario de Alberto Cairo, de la School of Communication de la Universidad de Miami, perdido entre las 21 entrevistas del video introductorio. Faltaron también la instalación Murmur Study, de Christopher Baker, sobre los posts en Twitter y Facebook; Running the Numbers: An American Self-Portrait, de Chris Jordan, grandes mosaicos a partir de imágenes diminutas, ni la recopilación de Data Madrid.

Tuvimos suerte de que incluyeran una probadita de 24 hrs in photos, de Erik Kessels (2011), una pieza abrumadora sobre la cantidad de fotografías publicadas en Flickr; Submarine cable Map, de Markus Krisetya, Larry Lairson y Alan Maudin, sobre la red física de cables submarinos que posibilita la transmisión de datos alrededor del mundo, y Winning Formula, de Fabien Girardin del Near Future Laboratory, un periódico de 2018 sobre la aplicación del software y el big data en el futbol.

Y entre lo curioso, destaca la distribución gratuita de un cuadernillo patrocinado por Telefónica con un título punk, Anonimízate. Manual de autodefensa electrónica, que puedes descargar desde esta liga. Para los no iniciados, es un excelente documento para conocer las prácticas de vigilancia aplicadas por gobiernos y corporaciones —incluidas las operadoras de telefonía móvil, como Telefónica—, algunas tácticas para evitar la vigilancia y la infiltración de comunicaciones (reseñan productos de la Privacy Gift Sho, como la “ropa escudo”).

Si se deciden a visitar Big Bang Data les recomiendo que lo hagan con baja expectativa. Yo esperaba mucho más.

Esto es lo que se vio en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en 2014.

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