Desde la noche del domingo, con la publicación del reportaje de Aristegui Noticias sobre la tesis del presidente Enrique Peña Nieto, el vocero de la Presidencia, Eduardo Sánchez Hernández, intentó reducir la relevancia del caso al considerarlo un tema viejo y de mala praxis en la acreditación de fuentes. “Por lo visto errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico”, escribió Sánchez. Y sí: es materia de interés periodístico porque se trata de la tesis del presidente de México, porque se trata de los controles académicos de una universidad que se asume de prestigio y porque se trata de un mensaje doloroso a los estudiantes del país.

El año pasado viví uno de esos episodios tristes y comunes en la academia: tuve que reprobar a una docena de alumnos de una reconocida escuela de periodismo justamente por plagio; sus trabajos habían sido copiados de otras fuentes, con pleno conocimiento de causa, y en los casos más sofisticados se utilizaron fuentes en otros idiomas filtrados a través de Google Translate. Más que corregir “errores de estilo”, usando el término del vocero, se trataba de una cuestión de disciplina y de ética: como profesores no podemos permitir el plagio y menos entre los profesionales que a la postre deberán ganarse la vida produciendo contenido. Pero el mismo criterio debe seguirse en todas las facultades: aceptar el robo es normalizarlo.

El plagio es reprobable. El presidente debe hacer frente al escándalo y ofrecer un mensaje de rectitud a los estudiantes mexicanos.

A continuación reproduzco las respuestas al reportaje de Aristegui Noticias de dos hombres del presidente y otras más (de la Universidad Panamericana y del sinodal de la tesis), que no hacen sino, como decía Monsiváis, “documentar nuestro optimismo”. Dice mi editor que, cuando la explicación es más pueril que la falta, lo mejor es quedarse callado.

Esta versión agrega las palabras de Eduardo Alfonso Guerrero Martínez, magistrado del Poder Judicial de la Ciudad de México y sinodal de la tesis del presidente. También corrijo una pifia sobre la hora de emisión de la postura del vocero sobre el reportaje, con la que se iniciaba este artículo.

1. Eduardo Sánchez Hernández, vocero de la Presidencia:

“Con base a lo anterior, a continuación respondo con el comentario que me solicitó Rafael:

“El licenciado Peña Nieto presentó esa tesis hace 25 años. Cumplió con los requisitos establecidos por la Universidad Panamericana para titularse como abogado.

“Por lo visto errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico.

“Bienvenida la crítica y el debate”.

Respuesta del vocero al reportero Rafael Cabrera, del equipo de Aristegui Noticias, a las 22 horas del domingo 21 de agosto de 2016. Link.

undefined

2. Aurelio Nuño Mayer, titular de la SEP:

En entrevista con el reportero Carlos Loret de Mola, en el noticiero Despierta, de Televisa:

—Secretario, aprovechando que está en la línea, como secretario de Educación Pública, ¿qué opinión le merece la denuncia de que el presidente Enrique Peña Nieto plagió su tesis profesional? —pregunta Loret de Mola.

—Bien, Carlos, mira, la verdad es que no es un tema… Algo vi anoche, pero no tendría yo… Hay cosas pues mucho más importantes. Además yo te diría desconozco exactamente el tema, no sé si realmente sea cierto o no, me parece que no lo es. Yo creo que finalmente hay ahí una, pues no sé, no quisiera calificarlo, pero me parece que es un señalamiento que no corresponde con la realidad ni realmente con algo trascendente o importante.

—¿Corresponde a la SEP abrir alguna investigación para indagar si lo hizo o no lo hizo? —pregunta el periodista.

—Este, no, no Carlos, no, a nosotros no nos correspondería nada de esto que estás señalando.

Preguntas del periodista Carlos Loret de Mola al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, en el programa Despierta, de Televisa, el lunes 22 de agosto de 2016.

Y la respuesta de la Universidad Panamericana, la alma mater del presidente:

“A toda la comunidad universitaria:

“Ante la difusión de una nota periodística en la que se menciona a la Universidad Panamericana, precisamos lo siguiente:

“1.- En la elaboración de la referida nota periodística no se consultó a esta institución.

“2.- La Universidad Panamericana cuenta con procedimientos para que los procesos de titulación cumplan con los requisitos previstos en la normatividad [sic] avalada por las autoridades correspondientes.

“3.- Como lo acreditan nuestro Claustro Académico y los miles de egresados, esta Universidad se ha distinguido a lo largo de su historia por su trabajo de calidad y una sólida ética.

“4.- La Facultad de Derecho de la Universidad está a cargo de revisar lo concerniente a este tema.

“Comunicación Institucional. Universidad Panamericana”.

Comunicado de la Universidad Panamericana difundido a través de su cuenta en la red social Twitter (@UPMExico) a las 2:23pm del 22 de agosto de 2016.

undefined

Eduardo Alfonso Guerrero Martínez, magistrado del Poder Judicial de la Ciudad de México y sinodal de la tesis del presidente:

—Magistrado, ¿cómo está? Buenas tardes. Cuéntenos, ¿qué pasó hace 25 años en la asesoría de la tesis del hoy presidente Enrique Peña Nieto? —pregunta Hernández Alcázar.

—Mira, la labor de un asesor de tesis: un alumno solicita si alguien con cortesía y educación puede dirigirle la tesis. Acepta uno, dependiendo del área si tiene afinidad a las asignaturas que uno imparte, ¿me explico? O a la asignatura que tiene uno un poco más de conocimiento, porque en esta vida nadie sabe todo. ¿De acuerdo?

—De acuerdo.

—Bueno. Entonces, él se acercó con la intención de hacer una tesis sobre el presidencialismo mexicano. Le dije que hiciera él un bosquejo de un capitulado. Para ese trabajo de tesis de licenciatura piden mínimo cuatro capítulos más las conclusiones y las fuentes bibliográficas. Entonces redacta. Te tengo que decir que ahora es muy fácil que tú, en un texto de cualquier libro recojas tú una página, lo metas a Google para ver quién es el autor. No se necesita mucha ciencia de investigación sesuda de horas y horas y horas y horas y horas para decir… Lo meto a Google y sabes quién es el autor.

“El licenciado Peña Nieto, el señor Presidente de la República, señala las fuentes correspondientes en su bibliografía. Te tengo que decir muchas veces lo que pasa en Santo Domingo, que es donde se hacen de tesis o acá por la zona de Copilco-Universidad, donde también se elaboran tesis, y muchas veces hay corresponsalía de estas tiendas o negocios que se dedican a esto.

“Ahora tú llevas el disco o la USB y te la imprimen tal como viene, en aquella época lo tienen que transcribir para meterlo al sistema con el que se imprimían en aquella época las tesis.

“Transcriben en aquella época las cosas porque no existían los medios de reproducción electrónica que tenemos ahora o eran como muy elementales, muy… o sea, otro esquema”.

—Oiga, oiga, oiga, magistrado Eduardo Alfonso Guerrero Martínez, ¿pero a poco en la máquina de escribir no se podían poner comillas? —interrumpe Hernández Alcázar.

—A ver, sí se pueden poner comillas, pero imagínate, se pasan uno, dos, tres párrafos y eventualmente se pudieran haber saltado, la persona que transcribió, esas comillas.

—¿Pero 29%? —pregunta el conductor.

—¿Cuánto?

—Eso sí no sé si sea ese porcentaje. La parte fundamental de su tesis es muy original: ¿cuáles son las influencias del presidencialismo mexicano?

—O sea, digamos que es muy original el 70%

—El 70% es muy original de parte de él.

—Sí, porque el 29 fue como citas sin citar —apostilla Hernández Alcázar.

—Creo que lo más importante y lo más rescatable es la idea que él quiso plasmar en la tesis.

Palabras de Eduardo Alfonso Guerrero Martínez, magistrado del Poder Judicial de la Ciudad de México y sinodal de la tesis del presidente, en entrevista con Enrique Hernández Alcázar en W Radio, el lunes 22 de agosto de 2016. Link.

Este artículo se publicó originalmente en El Economista el 22 de agosto de 2016.

Comentarios

economicon

Newsletter

TwitterFacebook