Google cumplió 10 años de operaciones comerciales en México y quizá la prueba más evidente de que el país tiene buena posición en el radar global de la compañía es la mudanza a un nuevo edificio de seis pisos totalmente dedicado para la firma. Hasta el 17 de noviembre pasado, Google rentaba tres pisos en Reforma 115, al lado de Bank of America Merrill Lynch, Hagerman Abogados y otros inquilinos. Tanto es el potencial que Google ve en México que mira con atención las tendencias locales, incluso con la posibilidad de invertir en alguna startup nacional.

A diferencia de su mercado de origen, donde desarrolla sus principales emprendimientos de innovación y de inversión en startups, en México la firma ha basado sus operaciones en el motor de búsqueda, el servicio de YouTube, la publicidad y los servicios de productividad en la nube para compañías y gobiernos. De acuerdo con Lino Cattaruzzi, director general de Google México, las principales fuentes de ingreso en el país son los mercados de retail, travel y la industria de bienes de consumo masivo (CPG). “En Google tenemos dos clasificaciones para nuestros mercados: los grandes y los de alto potencial. México está entre los de alto potencial”, dijo.

Sobre la posibilidad de ampliar el espectro de operaciones a la participación directa en otras compañías en México, Cattaruzzi dijo que es algo que se está analizando pero que no existe aún una posición concreta. “Es algo que estamos analizando. Estamos muy contentos de lo que hicimos hasta ahora y estamos pensando justamente en cómo dar el siguiente paso un poco más fuerte”, respondió. Se trata de una pregunta recurrente al gigante de la tecnología, que ha protagonizado algunas de las adquisiciones y fusiones más relevantes de la industria digital en los recientes 10 años: YouTube en el 2006, Doubleclick en el 2008, Waze y Boston Dynamics en el 2013, pero que en México ha seguido un camino más discreto en esta materia.

“Hoy en México tenemos basado el equipo de developers que interactúan con los desarrolladores de Hispanoamérica y en sus perfiles (de redes sociales) tienen 1.4 millones de seguidores en Latinoamérica. Esta gente está teniendo un impacto a nivel de mejorar la calidad de programación, de compartir mejores prácticas e ideas. Tu pregunta va un poquito más allá, de si vamos a tomar equity, de si vamos a hacer cosas… es algo que estamos analizando”, dijo Cattaruzzi, entrevistado en sus oficinas a inicios de esta semana, con motivo del décimo aniversario.

Google, fundada en 1998 por Larry Page y Sergey Brin, reportó una facturación de 18,675 millones de dólares al tercer trimestre del 2015, con un crecimiento de 13% respecto del mismo periodo del 2014. De acuerdo con su reporte financiero para ese periodo, buena parte del crecimiento lo aportaron los ingresos desde plataformas móviles, la publicidad en YouTube y la publicidad programática (la compra y venta de publicidad de manera masiva por sistemas automatizados).

En crecimiento

A Cattaruzzi le tocó la celebración: asumió el mando de la compañía en abril del 2014, en sustitución de Pablo Slough (2012-2014). Antes comandaron el barco John Farrell (2008-2012) y Gonzalo Alonso (2005-2008). En el periodo, la compañía ha sumado a más de 200 colaboradores directos y, con el nuevo edificio en Montes Urales 445, cuenta con la posibilidad de albergar a más de 500. Esto no quiere decir que Google esté pensando en un plan inmediato de incorporación, pero las nuevas instalaciones sugieren que el incremento está contemplado.

“El desarrollo de la mayor parte de las grandes apuestas de Google se hace todavía en Estados Unidos y en California. Pero ahora cada vez más estamos mirando cómo desarrollamos para mercados emergentes. Eso significa no solamente estar sentado en California y decir cómo de acá desarrollo, sino que ahora empezamos a hacer muchos viajes de inmersión en los mercados, de entender cómo ganamos en los mercados, cómo nos adaptamos con nuestros productos para tener el mayor impacto. No es que vamos a distribuir el desarrollo, pero sí que vamos a acercarnos cada vez más, quizá con pequeñas antenas en los mercados clave de personas de nuestros equipos de desarrollo que pueden mirar de cerca qué es lo que pasa”, dijo.

Este artículo se publicó originalmente en El Economista el 2 de diciembre de 2015.

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