Amazon.com, el gigante del comercio electrónico, puso un pie en México. O quizá fue sólo una uña. Este jueves comenzó operaciones con el dominio amazon.com.mx y aunque por ahora sólo ofrece libros digitales para su plataforma Kindle –más de 2 millones de títulos y 70,000 de ellos en castellano– nada hace dudar que pronto deberá abrirse la tienda completa.

De parte de los representantes de Amazon en México se dan pocas certezas sobre las operaciones generales de la tienda. “En Amazon pensamos en grande”, dijo Pedro Huerta, director de Contenidos de Kindle para América Latina, consultado sobre la apertura total de Amazon en México, dando a entender que todo (y nada) es posible.

Desde este jueves, Amazon.com mantiene operaciones en tres mercados de Hispanoamérica: España, que funciona desde el 2011; Brasil, desde diciembre del 2012, y México, desde agosto del 2013. En los dos primeros casos, la tienda funciona como un retailer, con un inventario que pasa de los artículos de moda a materiales de entretenimiento y tecnología de consumo, lo que implica la existencia de por lo menos una bodega local para mantener inventario y una capacidad logística para la entrega de la mercancía.

En México, la tienda de Amazon sólo ofrecerá bienes digitales para un hardware determinado, Kindle, producido por la propia empresa. Tan limitada será la operación inicial que el dispositivo de lectura no estará disponible desde amazon.com.mx; para su venta, Amazon buscó a la librería Gandhi, que será la responsable de distribuir el lector de libros electrónicos Kindle.

Por supuesto que las operaciones en amazon.com.mx representan una buena noticia para el comercio electrónico nacional y para la masificación del e-book… una buena noticia a medias. La llegada de un gigante del retail digital a México, se llame Amazon o como sea, acelerará las operaciones de comercio electrónico, dominadas por los gigantes del brick and mortar, como El Palacio de Hierro y Liverpool, y ampliará la oferta de productos y servicios disponible para los consumidores mexicanos.

Un gigante del peso de Amazon puede incrementar la oferta disponible para los consumidores e incluso modificar conductas empresariales, como la opacidad para informar sobre transacciones digitales para la construcción estadística. Sólo los relativamente nuevos protagonistas del sector, como Linio, Dafiti, Netshoes o Privalia, parecen comprender la importancia de informar sobre sus operaciones, en beneficio de la industria y los consumidores.

Amazon llega a México con amputaciones. Es cierto: el concepto original de Jeff Bezos fue crear una distribuidora de libros, a mediados de los noventa, en sintonía con lo que podemos calificar como la primera etapa de Amazon en México: sólo una tienda para Kindle.

Pero a 20 años de distancia, la firma en Estados Unidos se volvió el principal retailer en línea y una de las compañías de Internet más innovadoras del país, con servicios que van del hosting de alto calibre (ofrece servicios a Twitter y Dropbox, para ejemplificar) a los servicios de entrega de entretenimiento bajo demanda. Amazon, además, está por lanzar un smartphone propio y un canal de video en streaming que haga la competencia a Netflix.

En México, por el momento, sólo ofrecerá libros para Kindle. Su incursión es tibia y poco arriesgada, considerando que en los recientes tres años emprendedores de Alemania (Linio), Brasil (Dafiti y Netshoes) y España (Privalia) han arriesgado capital por emprender desarrollos de comercio electrónico, con la certeza de que el momento es ahora.

“En Amazon pensamos en grande”, respondió Huerta sobre el inicio de operaciones de retail en México, sin precisar fechas para la ampliación de operaciones de la tienda.

Lo único concreto es que su llegada confirma un rumor que circuló durante años: que Amazon estaría en México… aunque sólo fuese con la tienda de Kindle.

Este artículo se publicó originalmente en El Economista el 29 de agosto de 2013.

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