Warpig es el baterista de Lost Acapulco y uno de mis podcasteros favoritos. Su podcast se llama Warpig y en cada emisión, que regularmente no pasa de los diez minutos, lo único que se escucha son los ácidos comentarios de este chilango, arropados con la excelente producción de Dixo.

Quizá voy muy rápido, pero así es la tecnología y la forma en que la gente la usa para comunicarse y hacer negocio en Internet. Un podcast es un archivo de audio que se descarga de la web para escuchar en un dispositivo portátil, aunque también se puede escuchar en línea. La definición no dice qué contiene ese audio. Y ahí radica la magia: el podcasteo se parece al radio sin serlo: no necesita una antena de transmisión; la duración de las emisiones regularmente es menor y se pueden escuchar a la hora que sea.

Las radiodifusoras están empleando el formato del podcast (la palabra que viene de iPod, el reproductor portátil de Apple, y broadcast, emitir o transmitir) para sindicar sus contenidos. Es decir, para que los usuarios se suscriban y descarguen automáticamente las emisiones. Lo malo es que se están quedando a la mitad del camino, como le sucedió en los noventa y principios de este decenio a los periódicos, que tardaron en encontrar la fórmula más adecuada para presentar sus contenidos en línea.

Si usted busca un podcast no vaya a las radiodifusoras formales; revise los contenidos de las casas independientes (como Dixo o Frecuencia Cero). Ahí es donde están los mejores. Como el del Warpig, que lleva 47 capítulos, en los que ha abordado temas de todo tipo: El Yunque, la militarización de algunas localidades mexicanas, los políticos, el mundo religioso.

En México, el más famoso es el de Olallo Rubio, director de la película ¿Y tú cuánto cuestas? El podcast se encuentra en la página de la revista Rockandroll y durante meses ha permanecido en los primeros lugares entre podcasts en español. De Guadalajara sólo conozco uno de fanáticos de Star Wars, pero es aburridísimo y con una pésima calidad de audio. Están los de Radio Universidad, pero nada tienen de distinto a las transmisiones que uno escucha en el 104.3 de FM. Con excepción, claro, de que el podcast se puede oír a la hora que uno quiera.

Este contenido originalmente se publicó en la red Composta el 20 de agosto de 2007.

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