Esta semana le tuve que poner freno a una idea que, ahora lo sé, debo afinar: pensaba que los blogs, además de espacios recopilatorios de información, se estaban convirtiendo en generadores de contenidos propios, confiables y consultados por otros usuarios de la red, en el sentido más tradicional de “noticia”. Y no miento: babeaba con la idea.

Hay excepciones formidables, pero en la mayoría de los casos los blogs —esas bitácoras personales y temáticas que han inundado Internet— siguen siendo espacios de opinión y recopilación de noticias de las cabeceras formales, con comentarios incluidos. Es más fácil crear un sitio escandaloso, que refritee que Christian de RBD salió del clóset o tome como verídicas las imágenes de Daniel Radcliffe (el Harry Potter) encuerado, que realizar un espacio serio y articulado cuyos usuarios puedan confiar en él. Y no quiero mencionar los blogs utilizados como diarios personales, en el sentido más estricto del término, en los que sus creadores le “cuentan al mundo” cómo amanecieron.

Es una verdad evidente y ridícula. Puede suceder que desde un blog se produzca una noticia relevante, pero si ésta no es recuperada por un medio formal, no tendrá repercusión más allá de la red.

Technorati, un sitio dedicado a estudiar el comportamiento en Internet, calcula un promedio de un blog nuevo por segundo en el mundo, así que no puedo generalizar. Entre las excepciones están los blogs dedicados a la tecnología, que son quizá los que mejor abordan el tema de la construcción noticiosa desde una cabecera no formal. Pero en otros temas, como política o noticias generales, se desconfía aún de la fuente. Y, para colmo, los sitios de información seria se basan, prácticamente, en los contenidos de periódicos, estaciones de radio y televisión: se trata de un monitoreo constante de copy-paste (copiar y pegar).

Basta hacer una búsqueda en Google o Yahoo sobre cualquier cosa y los resultados desplegarán numerosos blogs, pero la consigna parece mantener a las cabeceras formales como únicas generadoras de contenidos. ¿Y quién produce las noticias: no se trata de reporteros comunes y corrientes, algunos metidos a las fuentes de rebote? ¿Y los blogs? ¿Necesitan repercusión? ¿Pueden generar contenidos? Todavía no tengo respuestas.

Este artículo originalmente se publicó en la red de contenidos Composta.net.

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